Para miles de personas en la Región de Murcia, encontrar trabajo no es solo una cuestión de currículum. Son personas que cargan con barreras que van mucho más allá de la falta de experiencia: situaciones de exclusión social, dificultades económicas, trayectorias vitales que el mercado laboral ordinario rara vez sabe leer.
Este año, más de 2.200 de ellas tendrán acceso a un itinerario personalizado diseñado específicamente para acompañarlas hacia el empleo. Una cifra que no ha llegado de golpe, sino que refleja cómo Murcia ha ido ampliando, convocatoria tras convocatoria, el alcance de un programa que aspira a no dejar fuera a nadie.
Un programa que no deja a nadie fuera
Una de las características más llamativas de esta convocatoria es su vocación de cobertura total. Tras analizar todas las propuestas recibidas, el Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) resolvió favorablemente cada una de ellas. Ninguna entidad que cumplió los requisitos quedó fuera del reparto de fondos.
Para lograrlo, en junio se aprobó una resolución extraordinaria que amplió la partida en 750.000 euros adicionales. Publicada en el Boletín Oficial de la Región de Murcia, esa decisión permitió extender la cobertura sin dejar proyectos en lista de espera.
También merece atención la forma en que se gestionan los pagos. Las entidades reciben la financiación de manera anticipada y sin necesidad de presentar garantías financieras, lo que facilita la participación de organizaciones del Tercer Sector con menor capacidad económica.
2,75 millones de euros: el peso de Europa y la región
El presupuesto total del programa asciende a 2,75 millones de euros, y no proviene de una sola fuente. Combina el compromiso europeo con el autonómico de forma bastante concreta: el 60% procede del Fondo Social Europeo Plus (FSE+), dentro del programa plurianual 2021-2027, mientras que el 40% restante lo aporta la Comunidad Autónoma de Murcia con fondos propios.
Esa doble financiación garantiza cierta continuidad más allá de una sola convocatoria. Los fondos europeos, además, exigen justificación de resultados, lo que refuerza la orientación del programa hacia impactos medibles y verificables.
26 proyectos, un mapa de oportunidades por todo el territorio
Los 26 proyectos financiados no se concentran en la capital. Se distribuyen por buena parte del territorio regional, llegando a municipios con menor acceso a recursos de empleo y apoyo social.
Entre los más destacados figura Labor, un paso hacia la empleabilidad, del Colectivo El Candil, que trabaja en Totana y Alhama de Murcia con una subvención de 129.048 euros. Cruz Roja despliega acciones formativas en el Altiplano, con más de 230.000 euros para Jumilla y Yecla. Jesús Abandonado impulsa Tejiendo Futuros en Murcia con 114.695 euros.
El mapa se completa con otras iniciativas: Shikhavel, de la Fundación Secretariado Gitano, actúa en Calasparra, Puerto Lumbreras y Murcia; Cepaim trabaja en Torre Pacheco y Lorca; la Asociación Columbares llega a Las Torres de Cotillas, Ceutí y Alguazas. La diversidad de enfoques y territorios no es casual, sino parte del modelo en sí misma.
Qué recibe cada persona: acompañamiento real, no solo formación
Participar en uno de estos proyectos no significa simplemente asistir a un curso. Cada persona cuenta con un equipo de profesionales especializados en trabajo social, orientación laboral y formación profesional que diseñan juntos un itinerario adaptado a su situación concreta.
El acompañamiento combina varias líneas. Por un lado, actividades formativas orientadas a mejorar competencias; por otro, asesoramiento técnico coordinado con los Servicios Sociales y los Servicios de Empleo. A eso se suman actividades de cohesión grupal, participación activa y refuerzo de aprendizajes. El objetivo es que cada persona no solo mejore su empleabilidad, sino que también fortalezca su red de apoyo. El impacto, según la Consejería, se extiende al ámbito personal, familiar y comunitario.
Un 30% ya encontró empleo: los datos de la convocatoria anterior
Los resultados de la última convocatoria ofrecen una referencia concreta. Cerca del 30% de las personas que participaron en los itinerarios logró acceder al mercado laboral, un dato que avala la efectividad del modelo y justifica su expansión.
Aun así, la Consejería subraya que ese porcentaje no cuenta toda la historia. Los beneficios van más allá de conseguir un contrato: mejoran la situación personal, refuerzan los vínculos familiares y generan efectos positivos en el entorno comunitario.
El crecimiento sostenido del programa —más entidades financiadas, más presupuesto, más beneficiarios— refleja una apuesta institucional que se consolida año tras año. Lo que queda por ver es si esa tendencia continúa en las próximas convocatorias y si los resultados de inserción laboral siguen mejorando a medida que el modelo madura y se ajusta a las necesidades reales de cada territorio.
