RNE regresa a la temporada de otoño sin que los nuevos programas sean la principal noticia. El lunes 14 de septiembre, apenas unos días después del arranque, la radio pública afrontará paros convocados por su plantilla.
En el centro del conflicto está el Consejo de Informativos, el órgano creado precisamente para blindar la independencia editorial de RNE. Ahora, siete de sus nueve miembros se enfrentan a expedientes disciplinarios abiertos por la propia dirección de RTVE. ¿Qué ha ocurrido dentro de la radio pública para llegar hasta aquí?
Un órgano creado para proteger la independencia, ahora bajo expediente
El Consejo de Informativos de RNE no es un comité cualquiera. Tiene regulación estatutaria y una función muy concreta: velar por el rigor y la neutralidad de los contenidos informativos de la radio pública. Para que pueda ejercer ese papel sin presiones, sus miembros cuentan con una protección especial recogida en la normativa interna, diseñada específicamente para blindarlos ante posibles represalias.
Esa protección, sin embargo, no impidió lo que vino después. La dirección de RTVE abrió una investigación contra siete de los nueve miembros del Consejo tras elaborar estos informes que señalaban «mala praxis» en varios espacios radiofónicos. La responsable de esos espacios los denunció por acoso psicológico.
La comisión antiacoso interna estudió el caso, escuchó a las partes y rechazó elevar el informe —elaborado por un psicólogo externo contratado por la propia dirección— a los órganos superiores. A pesar de ese archivo, el departamento de Recursos Humanos decidió abrir expediente disciplinario a los trabajadores afectados por faltas calificadas como muy graves.
Las sanciones posibles y la respuesta de la plantilla
Las consecuencias que contemplan esos expedientes no son menores. Las faltas muy graves pueden acarrear desde la suspensión de empleo y sueldo de entre 16 y 60 días hasta el despido con pérdida de derechos laborales. Para los miembros del Consejo, que actuaban en el ejercicio de sus funciones estatutarias, la medida fue recibida como un golpe directo a su independencia.
La reacción de la plantilla fue inmediata: 350 trabajadores firmaron un escrito dirigido a la presidencia de RTVE exigiendo una rectificación. La movilización desbordó la propia casa. Los tres Consejos de Informativos de RTVE, los principales sindicatos y varias organizaciones internacionales de periodismo se sumaron a las críticas.
La dirección no dio marcha atrás. Emitió un comunicado reafirmándose en su decisión y dejando claro que tiene potestad para actuar en estas situaciones. La frase que quedó grabada en el conflicto fue contundente: «nadie goza de impunidad». Tanto los implicados como la totalidad de los sindicatos han presentado alegaciones contra la apertura de los expedientes.
Un año de ‘viernes negros’: la protesta que no cesa
Los expedientes llegaron sobre un terreno ya muy removido. Hace aproximadamente un año, los trabajadores de RNE comenzaron a movilizarse cada semana en las llamadas protestas de los «viernes negros». Lo que empezó como una denuncia puntual se convirtió en una cadencia fija que no ha parado.
El foco de esas protestas es la orientación editorial de la radio pública. Los empleados denuncian que la dirección ha apostado por el infoentretenimiento en detrimento del periodismo de servicio público, desvirtuando así la misión para la que existe RNE.
Uno de los argumentos más repetidos gira en torno a la externalización. Mientras espacios históricos como El Ojo Crítico desaparecían de la parrilla, la presencia de profesionales ajenos a la plantilla de RTVE crecía de forma sostenida. Según los trabajadores, nunca antes habían sonado tantas voces externas en la radio pública, y el resultado es que los propios empleados se sienten relegados dentro de su propia emisora.
Paros en septiembre: la tensión llega a su punto de ebullición
La apertura de los expedientes actuó como detonante definitivo. Lo que llevaba meses acumulándose —malestar editorial, externalización, cierres de áreas, cambios de funciones— encontró en esa decisión el motivo concreto para escalar. Los trabajadores convocaron paros en distintas franjas horarias para el lunes 14 de septiembre, justo al inicio de la nueva temporada. La solicitud formal se tramitará ante el Ministerio de Trabajo en los próximos días para cumplir con los requisitos legales.
La dirección de RTVE niega que haya represalias detrás de ninguna de sus decisiones. Los sindicatos y los afectados sostienen lo contrario y lo han dejado por escrito mediante alegaciones.
El conflicto llega al inicio de temporada con más frentes abiertos que en cualquier momento anterior: expedientes disciplinarios, cambios de funciones, cierres de áreas y una plantilla que lleva un año protestando sin mejoras visibles. Lo que ocurra en las próximas semanas —la respuesta del Ministerio de Trabajo, el desarrollo de los paros, el eventual desenlace de los expedientes— determinará si la dirección opta por el diálogo o si la tensión sigue escalando. La temporada acaba de empezar, pero el pulso lleva meses en marcha.
