Andrés Ferrari lleva semanas trabajando en solitario en el gimnasio de Mareo mientras sus compañeros entrenan sobre el césped. Cuando llegó al Sporting de Gijón, los plazos apuntaban a octubre como el mes de su posible regreso. Esa fecha ya no existe.
El club ha decidido cambiar por completo el plan de recuperación del delantero tras la aparición de molestias persistentes en la zona del peroné. Ahora no hay horizonte temporal. La pregunta es qué ha llevado al Sporting a frenar y borrar cualquier fecha del calendario.
Un plan que ya no existe
Cuando Ferrari aterrizó en Gijón, el club y su cuerpo médico trabajaron con octubre como referencia. Era un horizonte razonable para una lesión de peroné. Pero las lesiones no siempre siguen el guion previsto.
Las molestias reaparecieron durante la propia fase de recuperación, y ese detalle lo cambió todo. El Sporting tomó entonces una decisión clara: frenar la progresión de las cargas y replantear el plan desde el principio.
El nuevo enfoque elimina cualquier fecha del calendario. No hay un mes de regreso previsto, ni siquiera una referencia orientativa. La prioridad es evitar que el dolor vuelva a aparecer en la zona del peroné, y mientras eso no esté garantizado, Ferrari permanece en el gimnasio de Mareo con un plan individualizado, bastante más prudente que el inicial.
Qué significa un enfoque conservador en la recuperación de una lesión de peroné
Las lesiones de peroné tienen una característica que complica su gestión: pueden reagudizarse si se incrementan las cargas antes de que el tejido esté preparado. Un primer episodio de dolor durante la recuperación es una señal de alerta que los médicos no pueden ignorar.
Un enfoque conservador implica no avanzar en la exigencia hasta que las sensaciones del jugador sean positivas de forma sostenida. No basta con que un día todo vaya bien. La progresión debe ser estable y controlada, sin atajos.
Forzar los tiempos tiene un riesgo concreto: un nuevo episodio de dolor retrasaría el regreso más de lo que ya lo ha hecho este cambio de plan. Es una lógica médica sencilla, aunque desde el punto de vista deportivo cueste aceptarla. Para un delantero recién llegado, proteger la integridad física es también proteger la inversión deportiva que representa.
El resto del parte médico: dudas y bajas seguras antes del Girona
Ferrari no es el único problema en la enfermería del Sporting. Andrés Cuenca arrastra molestias en el aductor derecho, una dolencia que ya le obligó a pedir el cambio durante el partido ante el Tenerife. El central andaluz trabajó al margen del grupo, y su presencia ante el Girona es, por ahora, una duda real.
La situación de Manu Rodríguez es más complicada. Una tendinitis le impidió jugar frente al Tenerife; tampoco pudo entrenar con sus compañeros en la sesión celebrada en Mareo. Las sensaciones no son optimistas y parece difícil que llegue a tiempo para el partido del sábado.
Guillamón y Gaspar Campos son bajas confirmadas, lo que añade presión sobre un bloque defensivo ya limitado. Si Cuenca no llega en condiciones, Diego Sánchez aparece como la alternativa más probable para ocupar su puesto, y Larcamón tendrá que ajustar su planteamiento según cómo evolucionen los jugadores con dudas en los próximos días.
Larcamón gestiona la incertidumbre a días del partido
El técnico argentino no tomará decisiones precipitadas. Esperará hasta el tramo final de la semana para evaluar la evolución de Cuenca y Manu Rodríguez antes de definir la convocatoria. Es el margen habitual, pero la incertidumbre esta vez es mayor de lo normal.
La sesión en Mareo se desarrolló bajo la atenta mirada de José Riestra, presidente ejecutivo del club. Su presencia en el entrenamiento refleja la atención institucional que el momento merece, con el Sporting afrontando un partido en El Molinón con varias piezas defensivas fuera o en duda. Esa situación pondrá a prueba la capacidad de adaptación táctica de Larcamón.
Lo que viene en los próximos días marcará dos líneas paralelas. Por un lado, la configuración del equipo para recibir al Girona. Por otro, la evolución silenciosa de Ferrari en el gimnasio. En su caso, no hay partido que esperar ni fecha que marcar. Solo el proceso, paso a paso, hasta que las sensaciones digan que es el momento de volver al césped.
