Un asesino en serie recorre una Murcia invernal y encapotada dejando tras de sí escenas que recrean momentos icónicos de la historia del cine. Ese es el punto de partida de Fuera de plano, la nueva novela del escritor murciano Jesús Boluda del Toro, publicada por Roca Editorial.
Pero detrás de los crímenes hay algo más que un thriller de investigación: personajes desplazados de su lugar en el mundo que buscan, cada uno a su manera, una segunda oportunidad.
Una Murcia que nadie esperaba ver
Cuando pensamos en Murcia, imaginamos luz, calor y cielos despejados. Fuera de plano rompe esa postal desde las primeras páginas. La novela transcurre en el invierno de 2019, especialmente lluvioso, y esa atmósfera oscura, húmeda y gris no es un capricho estético: acompaña el estado emocional de los personajes y desmonta el tópico del Levante permanentemente soleado.
Boluda reivindica Murcia como territorio válido para la novela negra. No solo la capital: Cartagena, Caravaca o La Alcayna tienen también su presencia en la trama. El argumento del autor es claro: no todo tiene que ocurrir en Madrid, Barcelona, Londres o Chicago. Hay otros lugares que pueden convertirse igualmente en escenarios del crimen.
Existe además una intención concreta dirigida al lector local. Boluda quiere que quien viva en la región reconozca esos espacios mientras lee, y esa familiaridad añade una capa de complicidad que pocas novelas ambientadas en grandes capitales pueden ofrecer.
Cuando el asesino firma con fotogramas
El elemento más singular de Fuera de plano es su asesino en serie. Cada crimen recrea una escena icónica de la historia del cine: desde El gabinete del doctor Caligari hasta Psicosis o Lo que el viento se llevó. Para descifrar esas pistas, el inspector Sergio Planes necesita a alguien que piense como el asesino: Juan Cu, un recluso con un conocimiento cinéfilo profundo.
Construir esa trama exigió un trabajo riguroso. Boluda no se limitó a recordar las películas: tuvo que estudiarlas, revisar escenas concretas y analizarlas con detalle para integrarlas con precisión en la historia. Los guiños funcionan en dos niveles distintos. El lector cinéfilo los reconocerá de inmediato, pero quien no lo sea tampoco quedará excluido, porque el propio Juan Cu contextualiza muchas de esas referencias dentro de la trama.
Personajes ‘fuera de plano’: la verdadera historia
El título no describe solo una técnica cinematográfica. Describe una condición humana: qué ocurre cuando alguien queda desplazado de su lugar natural. Sergio Planes ha pasado de ser negociador policial —salvando vidas— a investigador que recoge muertos. Está en una etapa crepuscular, casi en hibernación. Juan Cu cumple condena en prisión, lejos de todo lo que conoce.
Ambos personajes ya aparecían en la novela anterior Minuto 116, aunque Fuera de plano es completamente independiente. No hace falta haber leído aquella para seguir esta. Lo que sí comparten los dos libros es el interés por personajes que cargan con el peso de sus errores, que no han conseguido quedar bien con el mundo ni consigo mismos.
La novela sostiene algo sencillo pero importante: tanto un inspector en declive como un recluso condenado por el pasado pueden seguir siendo personas válidas y útiles. Esa idea de la segunda oportunidad es, según el propio autor, lo que espera que el lector se lleve al cerrar el libro.
La novela negra como bisturí social
Para Boluda, el género negro nació mirando aquello que la sociedad prefiere no ver. Detrás de cada crimen suele haber algo enfermo, ya sea en una persona o en el propio sistema. Por eso la novela negra sigue siendo, a su juicio, una herramienta útil para analizar el presente.
El género permite abrir una brecha en la sociedad y observar qué ocurre dentro, sacar a la luz verdades incómodas. En Fuera de plano esa dimensión aparece también en una pregunta que recorre la trama: ¿qué da más miedo, un asesino en serie o quien controla el relato de los hechos?
Boluda no elude la respuesta. Cada uno da miedo a su manera, dice, pero controlar la narrativa mueve masas. Y añade algo que resuena más allá de la ficción: vivimos una época muy polarizada en la que la realidad parece competir con la ficción.
Escribir desde dentro de la cultura
Boluda no solo escribe novelas. Es también director de las ferias del libro de Murcia, Molina de Segura y Lorca, lo que le ha dado una perspectiva privilegiada del mundo editorial. Esa posición le ha permitido leer mucho, hablar con autores y entender cómo se construyen personajes y tramas. Para él, leer sigue siendo el mejor entrenamiento para escribir.
Su criterio a la hora de crear es directo: escribe lo que le gustaría leer. Ya han llegado comentarios de lectores que dicen haberse quedado huérfanos de Sergio Planes y Juan Cu. Si esa sensación sigue repitiéndose, reconoce, quizá haya una nueva oportunidad para ellos.
Lo que más le importa, sin embargo, no es la continuación. Espera que alguien que no le conozca de nada cierre el libro y le cuente qué le ha parecido. Porque ahí, dice, es donde realmente empieza la vida de una novela. Una historia no termina cuando se escribe, sino cuando encuentra a quien la necesitaba leer.
