Durante años, viñedos y almendros de la Región de Murcia sobrevivieron al límite. El déficit hídrico acumulado debilitó cepas enteras y dejó al borde del abandono buena parte de las más de cien mil hectáreas de cultivo de secano que forman el grueso de la actividad agraria murciana.
Las lluvias del otoño e invierno pasados cambiaron el panorama. Los agricultores afrontan ahora la temporada con más optimismo que en años anteriores, pero con la certeza de que la recuperación es solo parcial.
Un campo murciano que respiró gracias a las lluvias
El otoño e invierno pasados dejaron registros pluviométricos históricos en algunas comarcas. En zonas con grave déficit hídrico se acumularon hasta 500 litros por metro cuadrado, y esa agua cayó en el momento justo para sostener cultivos que llevaban años debilitados.
Más de cien mil hectáreas de secano —viñedo, almendro y olivar— se beneficiaron de estas precipitaciones. El cambio fue inmediato: los árboles reaccionaron, las cepas mostraron signos de recuperación y el ánimo en el campo mejoró de forma notable. Muchos agricultores lo vieron con sus propios ojos.
Aun así, nadie habla de vuelta a la normalidad. Los propios productores reconocen que las lluvias cubrieron una necesidad extrema, pero no todo lo que requiere una cosecha plena. La diferencia respecto a 2025 es clara; la distancia respecto a un año verdaderamente bueno, también lo es.
La vendimia de 2026: buenas sensaciones, producción limitada
El sector vitivinícola describe la temporada con cautela optimista. Ángel Gil, presidente de la Asociación de Empresarios del Vino (Asevin), señala que «se están recuperando cepas» gracias a las lluvias, «pero producirán poco» en la próxima campaña.
La producción quedará por debajo de la media. Francisco Carreño, presidente del Consejo Regulador de la DOP Bullas y secretario de Fecoam, explica que habrá «menos racimos de uva, pero más grandes, por uno de los cuatro sarmientos de la cepa». Las estimaciones previas apuntaban a 75.000 toneladas; la campaña actual no llegará a ese umbral.
Lo que los productores piden ahora es concreto: entre 20 y 30 litros más de lluvia antes de la vendimia. «Ojalá caigan otros 20 o 30 litros para darle un último empujón a la producción», subraya Gil. Una petición modesta que, de cumplirse, marcaría la diferencia entre una cosecha discreta y una algo mejor.
La almendra: el doble que el año pasado, pero aún la mitad de lo normal
Pedro Guerrero, responsable del sector de Frutos Secos en Fecoam, estima una cosecha de unas 6.200 toneladas de almendra en grano. Es el doble de lo obtenido en 2025, un avance real. Sin embargo, esa cifra representa solo la mitad de lo que se considera una buena cosecha, que ronda las 11.000 toneladas.
Al problema del agua se suma un reto fitosanitario creciente: la avispilla del almendro. Esta plaga afecta ya a numerosas plantaciones en toda la región y, resuelta en parte la cuestión hídrica, Guerrero la señala como «el mayor problema» del sector en este momento.
La presión económica tampoco cede. La almendra californiana llega a los mercados europeos con rendimientos de hasta 5.000 kilos por hectárea, frente a los aproximadamente 1.000 kilos del secano murciano. Esa brecha de productividad arrastra los precios a la baja, y Guerrero advierte del riesgo de abandono del campo rural si estas limitaciones persisten sin respuesta.
Aranceles, geopolítica y la búsqueda de nuevos mercados
El contexto internacional añade incertidumbre a una temporada ya de por sí complicada. La inflación y las consecuencias de la guerra en Irán afectan a la demanda nacional de vino, según coinciden varios productores consultados. El mercado «sufre», en palabras del propio sector.
Las exportaciones a Estados Unidos se han visto afectadas por la subida de aranceles. Por ahora, la solución pasa por repartir el incremento de costes entre los distintos eslabones de la cadena, aunque nadie la considera definitiva.
Brasil y el acuerdo Mercosur emergen como alternativa. La uva Monastrell, característica de las DOP de Jumilla, Bullas y Yecla, podría posicionarse como vino gourmet en Sudamérica. Es una ruta con recorrido, aunque los propios productores reconocen que consolidarla requerirá entre cinco y siete años de trabajo sostenido.
Las DOP murcianas buscan mayor protección y proyección comercial
A mediados de julio, la Asociación Origen Murcia se reunió con el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Joaquín Buendía, para abordar la defensa y proyección de las Denominaciones de Origen Protegidas murcianas. La asociación reúne a los consejos reguladores de los vinos de Jumilla, Yecla y Bullas, los quesos de Murcia, la pera de Jumilla, el pimentón de Murcia y el arroz de Calasparra.
El consejero confirmó que se mantendrá la convocatoria ordinaria de ayudas de 400.000 euros para financiar los controles de calidad de las DOP e IGP. A esa línea se suma una ayuda extraordinaria de 490.000 euros destinada a acciones de información, comunicación y promoción.
Las próximas semanas definirán con más precisión el alcance real de las cosechas de 2026. Lo que ocurra con las lluvias de aquí a la vendimia, la evolución de los mercados internacionales y la respuesta institucional a las DOP marcarán el ritmo de una recuperación que ha comenzado, pero que aún tiene mucho camino por recorrer.
