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Riazor bajo control: el Deportivo endurece las normas de su grada más activa para frenar sanciones que ya superan los 90.000 euros

by Dirección
10 de julio de 2026
in Deportes
Grada de animación del estadio de Riazor semivacía con bufandas y tifo azul y blanco en la barandilla bajo luz gris atlántica

La afición más activa del Deportivo, bajo la lupa institucional: Riazor endurece las normas en su fondo ultras para evitar más sanciones económicas.

El Deportivo de A Coruña arranca la campaña de abonos 2026/27 con un cambio que nadie esperaba en Marathon Inferior. Por primera vez, los socios de la grada más activa de Riazor deberán renovar en persona, aceptar que el club controle qué elementos de animación entran al estadio y asumir la posibilidad de ser reubicados si el club lo considera necesario.

Detrás de las nuevas condiciones hay una razón concreta: las sanciones acumuladas ya superan los 90.000 euros, y el fantasma del cierre de Riazor empieza a tomar forma. La respuesta de peñas y grupos ultras no se ha hecho esperar.

Un estadio en el punto de mira

El origen del problema tiene fecha concreta. Tras la invasión del campo durante la celebración del ascenso ante Las Palmas, el Comité de Antiviolencia propuso una sanción de un mes de clausura de Riazor. La decisión final corresponde a la RFEF, que hasta ahora no ha cerrado ningún estadio de forma total. La amenaza, sin embargo, es real, y el club lo sabe.

Las sanciones acumuladas ya suman 90.000 euros en firme. José Manuel García, responsable del área social del Deportivo, lo resume con claridad: «Estamos intentando recurrirlos y minimizarlos. Queremos evitar que vaya a más. La reincidencia nos puede penalizar.»

No solo está en juego el impacto económico. También se ven comprometidas la imagen del club y su capacidad de operar con normalidad en Primera División. Proteger Riazor significa, en este contexto, proteger los intereses institucionales del Deportivo.

Las nuevas reglas de Marathon Inferior

Las condiciones aprobadas para la campaña 2026/27 son concretas y vinculantes. Los abonados de Marathon Inferior deberán renovar de forma presencial entregando un documento identificativo. Sin ese trámite, no hay abono.

A partir de ahí, el club asume el control de lo que ocurre en la grada. Tifos, pancartas, bombos y banderas deberán contar con aprobación previa. Durante el partido, el club podrá solicitar identificación a cualquier abonado y se reserva el derecho de reubicar a quien estime oportuno.

Estas condiciones se aplican exclusivamente a Marathon Inferior porque es la única zona del estadio definida como de «animación activa». En otros sectores, muchos de estos elementos directamente no están permitidos.

La respuesta de la afición y las peñas

La reacción no tardó en llegar. La Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces firmaron un comunicado conjunto rechazando las nuevas medidas, y el malestar se extiende también entre aficionados que no pertenecen a ningún grupo organizado.

Una de las críticas más repetidas apunta a la renovación presencial, que muchos socios ven como un trámite innecesario. García responde que no llevará «más de cinco minutos» y que quien no pueda acudir de forma justificada podrá exponer su caso por teléfono.

El conflicto va más allá de la logística. Refleja una tensión creciente entre la gestión institucional del fútbol profesional y la cultura de animación popular que durante décadas ha definido el ambiente en Riazor.

¿Una decisión del club o una imposición de LaLiga?

El Deportivo ha sido explícito en este punto: la iniciativa es propia, no una orden de LaLiga. «El ‘cómo’ es parte de la decisión del club», afirma García.

Eso no significa que el club actúe en el vacío. LaLiga no dicta los procedimientos internos, pero sí propone y aplica las sanciones cuando los clubes incumplen sus obligaciones. El Deportivo está obligado a cumplir la Ley del Deporte, que regula qué puede mostrarse en los estadios.

En realidad, parte del control ya existía antes: toda pancarta y todo material de animación pasaba por la autorización del director de seguridad y del coordinador policial. Lo que cambia ahora es que ese proceso queda formalizado y vinculado al contrato de abono.

El futuro de la animación en Riazor

García no habla de restricción, sino de protección. El objetivo declarado del club es que las más de 4.000 plazas de Marathon Inferior estén ocupadas y que la grada permanezca abierta durante toda la temporada. Sin animación, ese espacio pierde sentido.

A largo plazo, el Deportivo aspira a algo más ambicioso: que la animación activa no quede limitada a una parte de Marathon Inferior, sino que pueda extenderse a un número mayor de aficionados. La idea es potenciarla, no reducirla.

Lo que viene ahora es una prueba de equilibrio. La nueva temporada en Primera División dirá si el Deportivo logra mantener el ambiente que caracteriza a Riazor sin acumular nuevas sanciones. El resultado de ese pulso entre control institucional y cultura de gradería marcará el tono de los próximos meses.

Tags: aficiónDeportivofútbolgrada activaMarathon InferiorRiazorsanciones
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