Riazor se tiñó de naranja el día que el Deportivo volvió a Primera: una afición dividida entre la fiesta y la protesta
El día que el Deportivo volvió a Primera División tras ocho años de ausencia, Riazor lució algo más que el blanquiazul de siempre. Una mancha naranja, densa e inconfundible, se extendía por las gradas del estadio coruñés mientras miles de aficionados celebraban el regreso a la élite. No era una coincidencia ni un accidente. Parte del deportivismo había elegido ese ...








