En pocos días, más de 88.000 personas han tenido que abandonar sus casas o encerrarse en ellas sin poder salir mientras el humo cubre el cielo de Madrid, Ávila y Toledo. Es una cifra que supera a toda la población de la ciudad de Toledo.
Los incendios que comenzaron en Burgohondo han ido sumando provincias y municipios a un ritmo que ha desbordado los planes iniciales de emergencia. La declaración de interés nacional, implantada el jueves en Madrid y Ávila, se extendió este sábado a Toledo, convirtiendo esta crisis en una de las mayores emergencias forestales vividas en el centro de España.
De un foco en Burgohondo a una emergencia de tres provincias
Todo empezó en Burgohondo. El incendio declarado en este municipio abulense lleva ya cuatro jornadas activo y se ha convertido en el epicentro de una crisis que nadie anticipó de esta magnitud. Entre Madrid y Ávila, el fuego ha arrasado más de 45.000 hectáreas, y la superficie sigue creciendo.
La respuesta institucional fue escalando al mismo ritmo que las llamas. El jueves, el Ministerio del Interior declaró la emergencia de interés nacional en Madrid y Ávila; este sábado, esa declaración alcanzó también a Toledo, después de que las autoridades evaluaran que el incendio había llegado al nivel 3 en esa provincia y que la coordinación de recursos así lo exigía.
El fuego en Almorox, detectado el miércoles, subió a nivel 2 y obligó a evacuar las urbanizaciones El Pinar y El Romillo. Un cambio de viento llevó el humo de Burgohondo hasta el Valle del Tiétar, extendiendo la amenaza hacia localidades toledanas que hasta entonces se creían a salvo.
La dimensión nacional de la ola de fuegos quedó patente con otros dos focos simultáneos: un incendio en Pinos del Valle, Granada, que obligó a evacuar un campamento con menores, y otro en Manises, Valencia, donde una persona perdió la vida.
El mapa humano: 39 municipios vaciados y miles de confinados
El número de municipios afectados creció hora a hora durante el sábado. Según los últimos datos del Ministerio del Interior, 16 localidades fueron evacuadas en Ávila, 12 en Madrid y 11 en Toledo —39 pueblos vaciados en tres provincias distintas.
Las cifras de personas afectadas son difíciles de asimilar. Según fuentes del Ministerio, 59.488 personas fueron evacuadas y otras 29.132 permanecieron confinadas en sus casas sin poder salir. La suma supera los 88.600, más que la población entera de la ciudad de Toledo.
San Martín de Valdeiglesias, con 9.300 habitantes, no pudo ser evacuado pero tampoco podía moverse con libertad. En Madrid, Villa del Prado —7.750 habitantes— y Pelayos de la Presa —3.195— también permanecían bajo confinamiento.
La Comunidad de Madrid coordinó el traslado de más de 1.300 personas vulnerables: 982 mayores, 129 personas con discapacidad y 84 menores procedentes de 19 residencias. Desde el inicio de la emergencia, cerca de 8.000 personas fueron desplazadas en autobuses del Consorcio Regional de Transportes.
El dispositivo de extinción: 3.400 efectivos y una carrera contra el viento
El operativo desplegado no tiene precedentes recientes en el centro de España. Más de 3.400 efectivos trabajan sobre el terreno: 1.201 militares de la UME, 1.807 agentes de la Guardia Civil, 220 policías nacionales, 110 efectivos de Protección Civil y más de cien especialistas del Ministerio para la Transición Ecológica.
En el aire operan 29 aeronaves —13 aviones y 16 helicópteros—, mientras que en tierra la UME despliega 405 medios terrestres. A estos recursos nacionales se suman brigadas llegadas desde Portugal y diez comunidades autónomas, con el apoyo del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
El jefe de la UME, el teniente general Francisco Javier Marcos Izquierdo, explicó que a primera hora del sábado se temía una fusión total de los incendios de Ávila y Madrid. Finalmente, solo se unieron «con un frente discontinuo muy pequeño». La zona de separación al norte de San Martín de Valdeiglesias seguía siendo de 15 kilómetros.
El avance del fuego obligó a tomar decisiones rápidas. El puesto de mando avanzado tuvo que ser trasladado de urgencia desde Cenicientos hasta Navalcarnero cuando las llamas se acercaron demasiado a su ubicación original.
Infraestructuras bajo presión: carreteras, comunicaciones y estaciones espaciales
Los incendios no solo afectan a personas y bosques. Más de 100 kilómetros de carreteras de la Comunidad de Madrid permanecen afectados, con 11 vías con restricciones totales o parciales; tramos de la M-501, la M-507, la M-540 y otras vías siguen cortados en ambos sentidos.
La saturación de las redes de comunicación en las zonas evacuadas llevó a la Comunidad a reforzar la conectividad con unidades móviles de radio, satélite e internet. Una de estas unidades se instaló en el nuevo puesto de mando de Navalcarnero; otra, en Cadalso de los Vidrios.
La estación de espacio profundo de la ESA en Cebreros, Ávila, no presentó daños aparentes, aunque la agencia reconoció que el fuego se acercó «mucho» a sus instalaciones. Todo el personal está a salvo, pero aún no ha podido acceder físicamente al recinto para una inspección completa.
La NASA evalúa el impacto del fuego en su Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo en Robledo de Chavela, Madrid. Ante la incertidumbre sobre el estado de esas instalaciones, la ESA trasladó su apoyo a la agencia estadounidense.
La noche que viene: incertidumbre y una leve esperanza meteorológica
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue directo al valorar la jornada del sábado: «No ha sido un día positivo». Las condiciones meteorológicas dificultaron el trabajo de extinción durante horas. Aun así, subrayó que los incendios «no han ido a más» gracias al esfuerzo combinado de todos los efectivos desplegados.
La noche se presentaba exigente. Grande-Marlaska advirtió que no iba a ser sencilla, aunque apuntó a una posible mejora leve el domingo si las condiciones meteorológicas acompañan. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, lanzó un mensaje más optimista desde Navalcarnero, destacando las «buenas condiciones» previstas para trabajar durante la noche.
El perímetro de los incendios está definido, según la UME, pero no consolidado. El flanco este, que amenazaba con avanzar hacia Madrid capital, fue frenado. Esa es, por ahora, la mejor noticia de la jornada.
Las próximas horas serán decisivas. Las autoridades insisten en que la población siga únicamente la información oficial y no regrese a los municipios evacuados sin autorización expresa. Lo que ocurra con el viento, la humedad y la temperatura durante la madrugada marcará si el domingo puede ser el día en que esta crisis empiece, por fin, a doblar la curva.
