Las colas frente a la oficina de atención al deportivista de Riazor, en los últimos días de julio, resumieron en una imagen lo que fue esta campaña de abonados: tensión y fervor a partes iguales. El Deportivo de La Coruña cerró la primera fase con 26.412 socios para su regreso a Primera División, ocho años después del descenso, superando en más de mil la cifra del ejercicio anterior. Un récord que llegó, sin embargo, entre protestas.
Un regreso ocho años después que despertó la ilusión
El Deportivo llevaba ocho temporadas fuera de la élite. El ascenso a Primera División llegó con una ilusión que se tradujo de inmediato en respuesta: el club alcanzó 5.000 socios en las primeras 48 horas de campaña, replicando el ritmo del año anterior y generando expectativas positivas dentro de la entidad.
Ese primer impulso marcó el tono de todo lo que vino después. La afición coruñesa volvía a ver a su equipo en la máxima categoría, y eso, para muchos, fue razón suficiente para renovar sin dudarlo.
La subida de precios y las restricciones que encendieron la polémica
La ilusión no tardó en chocar con la realidad. El club anunció una subida generalizada de precios en todas las gradas, lo que generó malestar entre una parte significativa de la afición. Muchos lo interpretaron como un aprovechamiento del momento.
El foco de mayor tensión se situó en Marathón Inferior. Los abonados de esa zona recibieron condiciones específicas: mayor identificación personal y un control más estricto sobre cánticos y material de animación durante los partidos. El club argumentó que estas restricciones buscan reducir las multas recibidas por comportamientos en el estadio. No convenció a todos.
Precios más altos y nuevas limitaciones en la zona más activa de la grada: esa combinación sostuvo una polémica que acompañó a la campaña de principio a fin.
La respuesta organizada de peñas y grupos ultras
La protesta no se quedó en quejas individuales. La Federación de Peñas del Deportivo, Riazor Blues y Old Faces convocaron una manifestación conjunta para mostrar su rechazo a las medidas impuestas por el club.
Días después, las mismas agrupaciones emitieron un comunicado en el que invitaban a los socios a renovar su abono, pero anunciaban el cese de la animación en el estadio «hasta nuevo aviso». El mensaje era directo: «Están a tiempo de rectificar y que podamos afrontar esta temporada con la ilusión que teníamos cuando se culminó el ascenso.»
Lo más significativo fue lo que ocurrió a continuación. A pesar del llamamiento a la protesta, los socios siguieron renovando. La tensión con la dirección no frenó el vínculo emocional con el equipo. Las dos cosas coexistieron, sin anularse.
El cierre con cifra récord y los próximos pasos
En los últimos días de campaña, el ritmo de renovaciones se aceleró. Las colas en la oficina de atención al deportivista, obligatorias para los abonados de Marathón Inferior, reflejaron ese último empuje. Los números lo confirmaron: 26.412 socios al cierre de la primera fase, 1.198 más que al término del mismo periodo en la temporada anterior.
La campaña avanza ahora hacia sus siguientes etapas. Desde el 29 de julio, los socios que ya renovaron pueden tramitar cambios de localidad o modalidad, con cita previa en la OAD hasta el 12 de agosto; entre el 17 y el 21 de agosto se abre un plazo adicional sin cita. El primer partido de liga en casa está previsto para el 17 de agosto ante el Elche. Si quedan localidades disponibles tras estos plazos, el 24 de agosto comenzará el periodo de nuevas altas, con prioridad para los aficionados en lista de espera.
Una cifra que invita a reflexionar
El récord de abonados es un dato concreto. Pero lo que rodea a ese dato dice tanto como el número en sí. Una afición que protesta, que sale a la calle, que anuncia el cese de la animación y que al mismo tiempo renueva en masa no es una contradicción: es una forma de querer a un club.
La pregunta que queda abierta es si el Deportivo sabrá leer ese mensaje. Tener más de 26.000 socios es un punto de partida sólido para el regreso a Primera División. Mantener su confianza a lo largo de la temporada es, en cambio, un reto completamente distinto.
