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Amazon revela por primera vez cuánta agua consume su nube en España, y la cifra abre un debate que va mucho más allá de Aragón

by Dirección
18 de junio de 2026
in Economía
Centro de datos de Amazon en paisaje árido de Aragón, España, con tuberías de agua y tierra reseca en primer plano

Un centro de datos industrial a escala masiva en el árido paisaje aragonés, símbolo del elevado consumo de agua que requiere la infraestructura en la nube de Amazon e inteligencia artificial.

La inteligencia artificial parece invisible: vive en «la nube», funciona a demanda y no ocupa espacio aparente. Pero detrás de cada consulta a un chatbot o cada imagen generada hay centros de datos físicos que consumen electricidad, ocupan suelo y, en muchos casos, también agua.

Por primera vez, Amazon ha puesto una cifra concreta sobre ese consumo en España. El dato convierte algo difuso en algo medible, y abre un debate que va mucho más allá de dónde se ubican los servidores.

La nube tiene sed: por qué los centros de datos necesitan agua

Los servidores no son dispositivos pasivos. Procesan datos de forma continua y, al hacerlo, generan grandes cantidades de calor. Mantenerlos a temperatura estable no es opcional: si se sobrecalientan, fallan. Por eso los centros de datos necesitan sistemas de refrigeración que funcionen sin interrupciones y sin margen para el error.

El agua entra en juego como refuerzo. Según Amazon, sus instalaciones se enfrían principalmente con aire exterior, pero en los momentos de mayor calor el agua actúa como apoyo adicional para evitar el sobrecalentamiento. No es el único sistema posible, aunque sí uno de los más extendidos en el sector.

El auge de la inteligencia artificial generativa ha multiplicado la demanda de capacidad de cómputo. Cada consulta a un chatbot, cada imagen generada, cada modelo entrenado exige que los servidores trabajen más. Más trabajo significa más calor, y más calor significa más refrigeración. El debate sobre el impacto hídrico de los centros de datos lleva tiempo sobre la mesa; lo que cambia ahora es que empiezan a existir cifras concretas con las que trabajar.

68 millones de litros: qué significa la cifra de Aragón

Amazon ha revelado que sus centros de datos de AWS en España consumieron 68 millones de litros de agua en 2025. Todas sus instalaciones en el país se encuentran en Aragón, la comunidad donde opera su Región Cloud desde noviembre de 2022.

Para visualizarlo: 68 millones de litros equivalen aproximadamente a 27 piscinas olímpicas, o al consumo doméstico anual de unas 1.455 personas, según el consumo medio que publica el INE, de 128 litros por habitante y día.

¿Es mucho o poco? Amazon defiende que es poco. Según sus cálculos, ese consumo representa el 0,03 % de la demanda industrial de la cuenca del Ebro. La compañía no presenta el dato como una señal de alerta, sino como evidencia de que sus instalaciones tienen un impacto reducido frente a otros usos industriales de la zona. También apunta a su eficiencia: 0,12 litros de agua por cada kilovatio hora consumido, una cifra que Amazon sitúa por debajo de la media del sector.

Un dato global: 9.500 millones de litros en todo el mundo

El dato de Aragón no llega solo. Amazon ha publicado también, por primera vez, una cifra mundial: 2.500 millones de galones de agua —equivalentes a unos 9.500 millones de litros— consumidos en 2025 por sus centros de datos en todo el mundo. La magnitud equivale aproximadamente a 3.800 piscinas olímpicas.

Pese al crecimiento de sus operaciones, la compañía afirma haber reducido el uso de agua un 2 % respecto al año anterior en los centros que posee y opera directamente. Amazon enmarca estos datos en su objetivo de ser water positive en 2030: devolver a las comunidades más agua de la que consume en sus operaciones globales. Es una meta ambiciosa, aunque los mecanismos concretos para alcanzarla no siempre quedan detallados en sus comunicaciones públicas.

Lo que la cifra no cuenta: las preguntas que siguen sin respuesta

Publicar una cifra concreta es un avance. Pero el dato no responde a todas las preguntas relevantes.

Amazon no desglosa el consumo por instalación, ni informa sobre qué parte se concentra en los meses de verano, cuando el calor aprieta y la presión sobre los recursos hídricos es mayor. Tampoco detalla cuánta agua se evapora en los procesos de refrigeración, cuánta se devuelve al sistema ni qué fuentes concretas se utilizan. Esa información importa: los centros de datos no consumen agua de forma uniforme a lo largo del año, y su demanda puede dispararse justo cuando los ríos bajan más y los embalses acumulan menos reservas. La cifra anual ofrece una foto, pero no el contexto completo.

Además, Amazon tiene previsto ampliar su infraestructura en Aragón. Sin datos más granulares, es difícil anticipar cómo evolucionará el impacto hídrico en el territorio.

Más regulación en el horizonte: Europa y España aprietan el paso

La presión no viene solo desde fuera. En Seattle, empleados de Amazon apoyaron una moratoria temporal a nuevos centros de datos y pidieron más transparencia sobre el impacto de estas instalaciones. La discusión interna refleja una incomodidad que abarca el consumo eléctrico, el ruido, el suelo y la capacidad de los territorios para absorber infraestructuras digitales de gran escala, no solo el agua.

En Europa, la regulación avanza en la misma dirección. La normativa comunitaria ya exige que los grandes centros de datos informen sobre indicadores de eficiencia, incluida la huella hídrica, y España trabaja en trasladar esas obligaciones al marco nacional.

Lo que viene, probablemente, es más obligación de informar y menos margen para elegir qué se publica y qué no. Las cifras que Amazon ha revelado ahora podrían ser solo el primer paso de una transparencia que, en los próximos años, dejará de ser voluntaria. Para los territorios que acogen estas instalaciones, y para quienes usan sus servicios cada día, esa información será cada vez más necesaria.

Tags: Amazoncentros de datosconsumo de aguainteligencia artificialregulaciónsostenibilidad
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