Guardianes del mar durante siglos, algunos faros españoles se han convertido en los alojamientos más singulares del litoral
Durante siglos, los faros no fueron lugares donde quedarse, sino señales para alejarse del peligro. Su luz girando en la noche, el viento azotando sin tregua, el mar golpeando los acantilados bajo sus cimientos: todo en ellos hablaba de advertencia, no de bienvenida. Hoy, esa lógica se ha invertido. Algunos de estos centinelas del litoral español han dejado de ser ...
