Dos arcos de piedra asoman en la muralla romana de Barcelona y los arqueólogos llevan décadas sin ponerse de acuerdo
Cada año, 1,7 millones de personas visitan la Catedral de Barcelona. Muchas más cruzan su plaza sin detenerse. Casi ninguna repara en lo que hay incrustado en la muralla romana al pie de la cuesta hacia la calle del Bisbe: no un arco de acueducto, sino dos, separados apenas por una columna de sillares de piedra. Esa anomalía visible lleva ...
