Fui a Perú por el cebiche y terminé atrapado entre piedras incas, tejidos de alpaca y silencios sagrados
Llegué a Lima con una sola certeza: quería comer el mejor cebiche de mi vida. Era un día inusualmente soleado —algo que, según me habían advertido, casi nunca ocurre— y lo tomé como señal de que el viaje iba a deparar más de lo que había planeado. No me equivoqué. Perú tiene fama mundial por su gastronomía, y esa fama ...
