Essaouira, la ciudad marroquí que convence a sus visitantes de que Marrakech puede esperar un poco más
Llegan con la idea de pasar unas horas y se quedan mirando el Atlántico sin saber muy bien cómo ha ocurrido. Hay algo en Essaouira —el viento que arrastra arena por las callejuelas adoquinadas, las gaviotas sobrevolando las murallas, los ritmos gnawa que se cuelan entre las puertas azules— que detiene a los viajeros antes de que puedan volver al ...
