Dunas que terminan en el océano, árboles muertos desde hace siglos y un pueblo que pinta su piel de rojo: Namibia desde dentro
El sol apenas toca la arcilla blanca de Deadvlei cuando el silencio se vuelve físico. No hay viento, no hay pájaros, nada que interrumpa la quietud de un lugar donde los árboles llevan más de seiscientos años de pie sin descomponerse, suspendidos entre la vida y la nada. Es difícil no preguntarse en qué clase de país puede existir un ...
