Acantilados al borde del fin del mundo: la ruta portuguesa que recorre más de 700 kilómetros de costa atlántica casi virgen
Parado frente al Cabo de San Vicente, con el viento atlántico golpeando los acantilados y el océano abriéndose sin límite visible hacia el horizonte, es fácil entender por qué los marineros de otros siglos creyeron que aquí terminaba el mundo conocido. La sensación de aislamiento es real, casi física. Pero este extremo no es el final de nada. Es el ...
