Detrás de cada copa hay una economía oculta: lo que el cliente nunca ve del trabajo de un sumiller
Recibir la carta de vinos en un restaurante de alta cocina tiene algo de ritual: el peso del volumen, el tiempo que pide, la figura del sumiller que aguarda con discreción. Es la parte visible del oficio. La que el comensal conoce y, a veces, idealiza. Lo que sucede fuera de la sala es otra historia. Según Lorea Mendizabal, del ...
