Geila Macià tiene 19 años y pasa la mayor parte de ellos fuera de casa. El circuito internacional de búlder no entiende de calendarios cómodos, y la escaladora barcelonesa lo sabe bien: compite entre las mejores del mundo mientras todavía termina de definirse como deportista.
Ahora el circuito llega a Barcelona. Con él, una de las citas más exigentes de su temporada — y también la más cercana. Antes de que empiece, hay algo que ocurre entre bloque y bloque, en los minutos que el público no ve, donde a menudo se decide todo.
Una temporada exigente y una lesión que cambió su forma de entrenar
El 2026 no está siendo un año sencillo para Macià. «Esta temporada está siendo especialmente exigente porque el calendario internacional concentra muchas competiciones importantes en muy poco tiempo», reconoce la escaladora. Competir al máximo nivel de forma sostenida exige una planificación cuidadosa, y cualquier imprevisto puede desestabilizar meses de trabajo.
Uno de esos imprevistos llegó en forma de lesión. La experiencia la obligó a replantearse cómo afrontaba el entrenamiento. «He tenido que aprender a escuchar mucho más mi cuerpo y a priorizar la recuperación», explica. No fue un retroceso. Fue un aprendizaje.
El cambio más significativo fue de mentalidad. Acumular horas sobre el muro, entendió Macià, no garantiza el rendimiento. «El trabajo ya no consiste solo en entrenar más, sino en llegar fresca y preparada a cada prueba.» Una filosofía que muchos deportistas tardan años en asimilar — y ella tuvo que asimilarla con diecinueve.
Gestionar la energía y la confianza pasó a ser tan importante como la técnica. Cuando el calendario es tan denso, saber cuándo apretar y cuándo soltar marca la diferencia entre rendir bien o llegar agotada a la competición que más importa.
Lo que el público no ve: la batalla mental entre bloque y bloque
Desde las gradas, el búlder parece un deporte de acción continua. Macià apunta que la competición real ocurre en otro lugar. «Lo que marca la diferencia son los minutos de espera entre bloque y bloque.» Esos instantes de pausa son, paradójicamente, los más decisivos.
Es ahí donde aparecen las dudas. Un bloque fallido puede condicionar el siguiente si la escaladora no gestiona bien lo que siente. «Te puedes venir abajo si el bloque anterior no te ha salido bien o si piensas demasiado en el que vendrá», advierte. No hay árbitro que regule ese momento. Solo ella.
La concentración, en ese contexto, no es un estado pasivo — es una habilidad activa que requiere esfuerzo sostenido. Macià trabaja específicamente en mantener la calma en cada uno de esos momentos, algo que no aparece en ningún marcador pero que influye en todos. El espectador ve el salto, el agarre, el tope. No ve la conversación interna que lo precede.
Por qué el búlder engancha incluso a quien nunca ha escalado
El búlder tiene una ventaja sobre otros deportes de competición: es fácil de entender desde el primer segundo. «El objetivo es claro: resolver un problema y llegar arriba», dice Macià. No hacen falta reglas complicadas ni conocimientos previos para saber si alguien lo ha conseguido.
Bajo esa aparente simplicidad, sin embargo, hay mucho más. «Combina fuerza, técnica, creatividad y estrategia, algo que sorprende mucho a quien no conoce este deporte.» Cada bloque es un rompecabezas distinto, y cada escaladora lo interpreta a su manera. Ninguna solución es idéntica a la anterior.
La incertidumbre es otro de sus atractivos. «Cada bloque es diferente«, recuerda Macià, lo que significa que nadie puede predecir el resultado hasta el último intento. El marcador puede cambiar en cuestión de segundos — esa tensión sostenida es difícil de encontrar en otros deportes. Su invitación a los nuevos espectadores es directa: «Que vengan con la mente abierta, porque seguramente les sorprenderá.»
Competir en Barcelona: familia, amigos y una motivación diferente
La vida en el circuito internacional implica meses lejos de casa. Macià viaja, compite y regresa, para volver a viajar. Actuar en Barcelona tiene entonces un peso emocional que va más allá del resultado deportivo. «Normalmente pasamos gran parte del año compitiendo fuera y no siempre tenemos la oportunidad de sentir el apoyo del público de casa.»
El GRAVITEO Urban Sports Festival acogerá el Campeonato de Europa de Búlder 2026 en la ciudad donde ella creció. Una coincidencia que convierte esta competición en algo singular dentro de su temporada.
La presencia de familia y amigos añade una capa de motivación que Macià no disimula. «Poder hacerlo en Barcelona con público español, pero sobre todo con amigos, conocidos y familia, es una motivación extra.» No es presión adicional. Es combustible.
Cuando llega el momento de subir al muro, intenta dejar fuera cualquier pensamiento externo. «Pienso en lo agradecida que estoy de poder estar haciendo lo que me gusta.» Esa gratitud se convierte en energía. «Es en ese momento donde puedo demostrar todo mi esfuerzo, tiempo y sacrificio.»
Barcelona será, en unos días, la capital europea del búlder. Macià estará allí, frente a su público, con todo lo que ha aprendido esta temporada — dentro y fuera del muro.
