lunes, junio 22, 2026
Vega Media Press
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo
No Result
View All Result
Vega Media Press
Home Turismo

Un azul siciliano conquista las piedras medievales de La Toscana en una exposición que convierte un pueblo entero en galería

by David Pérez
22 de junio de 2026
in Turismo
Escultura azul mediterráneo suspendida en una plaza medieval de piedra en un pueblo toscano bajo luz dorada de tarde

Una monumental figura escultórica de azul siciliano flota sobre los adoquines de una plaza medieval toscana, donde el arte contemporáneo dialoga con siglos de historia en piedra.

Radda in Chianti no necesitaba nada más. Encajada entre Florencia y Siena, con sus piedras medievales y sus vistas al Chianti, ya era de esas localidades toscanas que se sostienen solas. Pero este verano, hasta el 20 de septiembre, algo nuevo ha tomado sus calles: el azul.

Es el azul casi obsesivo de Sergio Fiorentino, pintor y escultor llegado desde Noto, en Sicilia, cuyas obras han ocupado plazas, fachadas e iglesias del pueblo. Quien cruce la Piazza IV Novembre se encontrará frente a El Soñador, una figura suspendida en ese color inconfundible, sin saber todavía adónde conduce el recorrido.

Un pueblo toscano que no se conforma con su propia belleza

Radda in Chianti lleva años demostrando que la belleza heredada no basta por sí sola. Situado entre Florencia y Siena al final de una carretera serpenteante, el pueblo apuesta por añadir cultura contemporánea a su atractivo patrimonial. Y el paisaje desmiente los clichés: aquí la Toscana es bosque denso y altitud, no el eterno postal de viñedos y cipreses.

Radda Arte es la expresión más visible de esa apuesta. La exposición convierte calles, plazas e iglesias en espacios expositivos abiertos, puede visitarse hasta el 20 de septiembre y no exige entrada a ninguna galería. Basta con caminar.

El azul de Fiorentino: un color que viene del Mediterráneo

Sergio Fiorentino nació en Noto, Sicilia, y creció navegando en bote por aguas mediterráneas con sus padres. Ese mar lo lleva consigo. Toda su obra gira alrededor de un azul que remite a esa infancia y que actúa, según él mismo explica, como un líquido amniótico: protege y alimenta a los cuerpos y rostros que pinta, manteniéndolos suspendidos fuera de la realidad.

La técnica es físicamente expresiva. Fiorentino rasga y fragmenta la superficie de cada figura hasta que el azul pintado de base emerge al exterior, creando una piel rota que deja ver lo que hay debajo. Cada pieza carga con esa tensión.

Lo que cambia en Radda es la luz. El artista señala que la luz toscana y la terracota de sus construcciones transforman la percepción de su azul: sobre la piedra negra de Sicilia, el color se comporta de otra manera. Aquí, dice, el diálogo es distinto.

Un recorrido artístico de plaza en plaza

La Piazza IV Novembre es el umbral. La comisaria Mila Stunt eligió situar allí El Soñador, una de las obras más reconocibles de Fiorentino, para recibir a los visitantes. «Representa que van a entrar en un sueño», explica. Una declaración de intenciones antes de que el recorrido comience.

En la vía Roma se concentran varias pinturas, entre ellas Alice, retrato del bebé del artista y única figura infantil de toda la muestra. Fiorentino la ha ido pintando a lo largo del tiempo y regalándole las obras para que tenga su propia colección.

Subiendo hacia la iglesia de San Niccolò, la explanada acoge Secretis: una serie de cabezas doradas con ojos de lapislázuli que conectan la imaginería sacra siciliana con el universo del artista. Son esculturas que guardan secretos en su interior. Pueden abrirse si se sabe cómo, y la clave está en los ojos.

A unos cuatro kilómetros del pueblo se encuentra Santa Maria Novella, una iglesia cerrada desde 1990 y recientemente restaurada. Fiorentino instaló allí dos grandes pinturas que dialogan con la arquitectura sagrada. Los retratos de santos llevan aureolas perfectas y bien doradas que el artista entiende como luz.

Cuando los talleres renacentistas vuelven a la vida

Esta edición de Radda Arte abrió sus puertas al alumnado del Liceo Artistico Duccio di Buoninsegna de Siena. Los estudiantes participaron en talleres y clases magistrales junto a Fiorentino y el equipo de la exposición, acercándose a los procesos de creación y montaje de una muestra contemporánea.

El encargo fue reinterpretar el universo azul del artista bajo el tema Blue: Fiorentino and Me. Fiorentino cuenta que le sorprendió que todas las obras resultaran muy diferentes entre sí. Sus trabajos salieron de las aulas y ahora forman parte del recorrido oficial.

El artista compara la experiencia con los antiguos talleres renacentistas toscanos, donde aprendices y maestros compartían tiempo, preguntas y procesos. Eso convierte la exposición en algo más que una muestra itinerante: es también un proyecto educativo con raíces en la historia del lugar.

Cómo completar la visita: comer, beber y dormir en Radda

Para comer, Difetti di Fabbricazione, en la vía Roma 42, combina bar, tienda gourmet y estética vintage. No tiene carta de pasta, pero sus estanterías están llenas de panes, conservas, quesos, embutidos y vino. Es el sitio para probar una gastronomía italiana menos convencional.

Para el vino, el Castello di Albola produce Chianti Classico desde viñedos a más de 400 metros sobre el nivel del mar. Hay documentación que sitúa la producción vinícola en esa finca hacia el año 1010. Los vinos de altura que elaboran se distinguen por su frescura y elegancia.

Para dormir, el Hôtel Palazzo Leopoldo ocupa edificios del siglo XIII con frescos, muebles de época y chimeneas, además de spa, terraza panorámica y un desayuno que invita a no moverse. Desde la cama, con las hojas de madera abiertas a la brisa, se ve la Toscana despertar rosada sobre cipreses y viñedos. Como si el tiempo aquí tuviera otro ritmo, y uno pudiera permitirse seguirlo.

Tags: arte contemporáneoculturaexposiciónpuebloRadda in ChiantiSergio FiorentinoToscana
Previous Post

GreenFruit Avocados construyó una cadena de suministro con cuatro países para que sus clientes casi nunca noten la volatilidad del mercado

Next Post

Los centros de datos consumen mucho menos metal del que se creía, y eso es precisamente el problema

Categorías

  • Actualidad
  • Deportes
  • Economía
  • Gastronomía
  • Historia
  • Movilidad
  • Sin categoría
  • Turismo

Archivos

  • junio 2026
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • Política de privacidad
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Política de Cookies

© 2025 Vega Media Press

No Result
View All Result
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo

© 2025 Vega Media Press