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Wyndham Clark aguantó el pulso más duro de su carrera y ganó su segundo US Open en Shinnecock Hills

by Dirección
23 de junio de 2026
in Deportes
Wyndham Clark concentrado en el hoyo 18 de Shinnecock Hills durante el US Open, rodeado de miles de espectadores

Wyndham Clark en el momento más tenso del hoyo 18 de Shinnecock Hills, donde conquistó su segundo título del US Open bajo una atmósfera cinematográfica y una presión extrema.

El domingo por la tarde en Shinnecock Hills, Wyndham Clark llegó al hoyo 18 con el rough bajo los pies y la multitud conteniendo la respiración. Sam Burns ya estaba en casa-club con −3, a un solo golpe de distancia, después de haber recortado siete impactos en una última ronda que rozaba lo histórico.

Delante de Clark: un campo de par 70 que había castigado a casi todos durante cuatro días, y dos putts para decidir si su semana de dominio terminaría en gloria o en una de las remontadas más recordadas del torneo.

Un dominio construido ronda a ronda

Clark no ganó este US Open en el último hoyo. Lo ganó durante cuatro días seguidos. Fue el único jugador en liderar en solitario tras cada una de las cuatro rondas, un dato que lo convierte en un campeón sin matices ni asteriscos.

Sus tarjetas cuentan la historia con precisión: 64 el jueves, 69 el viernes, 70 el sábado, 73 el domingo. Una progresión que refleja el desgaste acumulado de Shinnecock Hills, un par 70 que no perdonó a casi nadie en toda la semana. Los bogeys se multiplicaron en todos los marcadores. Resistir era el objetivo; ganar, la recompensa.

Al inicio de la última jornada, Clark tenía siete golpes de ventaja. Una distancia que parecía insalvable. Solo Arnold Palmer, en 1960, había remontado tanto en una última ronda del US Open, y esa referencia histórica sobrevoló Southampton durante horas.

La amenaza que no dejó de crecer

Sam Burns comenzó el domingo desde el par del campo y fue escalando posición a posición. No llegó de golpe. Birdie a birdie, con la paciencia de quien sabe que el campo puede hacer el trabajo por él.

El momento que alteró la percepción del torneo llegó en el hoyo 8. Burns embocó un putt descomunal desde muy lejos para colocarse en −4, casi igualando a un Clark que ya acumulaba un bogey en el hoyo 5. La ventaja se había reducido de forma notable en cuestión de hoyos. Lo que parecía un trámite empezaba a tener otra cara.

El birdie de Burns en el hoyo 14 recortó la diferencia a un solo golpe. Para entonces, Clark sumaba +3 en el día. Burns cerró su vuelta con −3, cinco birdies y dos bogeys, y se instaló en el club house a esperar. La presión era máxima.

El golpe que cambió el partido

Con Burns ya sentado en −3 y Clark sufriendo en los últimos hoyos, el par cinco del hoyo 16 se convirtió en el momento decisivo. Desde el borde del green, Clark embocó un putt de birdie. Dos golpes de ventaja con dos hoyos por delante.

No duró. Un bogey en el par tres del hoyo 17 volvió a reducir la diferencia a uno, y la tensión se prolongó hasta el último hoyo.

En el 18, Clark salió al rough. La situación era delicada. Su segundo golpe, sin embargo, aterrizó en el centro del green. Dos putts para ganar: el primero dejó la bola a medio metro de la bandera, el segundo entró. Torneo cerrado.

El resto del campo y la clasificación final

Tom Kim terminó tercero con −1, el único jugador además de Burns y Clark capaz de acabar bajo par en toda la semana. Su cierre incluyó cuatro birdies y cuatro bogeys, un resumen preciso de lo que Shinnecock Hills exigió a todos.

Scottie Scheffler, número uno del mundo, terminó cuarto empatado con el par del campo. Combinó momentos de calidad con demasiados errores para tener opciones reales en los últimos hoyos. J. T. Poston y Keith Mitchell completaron ese cuarto puesto compartido.

Rory McIlroy vivió una jornada final para olvidar: tres birdies y seis bogeys le dejaron con +6 global y el puesto 32 en la clasificación. Ángel Hidalgo, único español en el torneo, cerró quincuagésimo tercero con +9 tras una semana que solo tuvo destellos en la primera ronda.

Lo que significa ganar así

Con este título, Clark se convierte en el primer jugador en ganar dos veces el US Open desde que Brooks Koepka lo hizo en 2017 y 2018. Es también su quinto título en el PGA Tour. Ninguno llegó con tanta presión encima.

La diferencia entre liderar un torneo y saber cerrarlo es considerable. Muchos jugadores construyen ventajas; pocos saben mantenerlas cuando el campo y un rival sin nada que perder se alían en su contra. Clark demostró que puede hacer las dos cosas.

Este US Open 2026 quedará como uno de los más exigentes de la historia reciente. Un par 70 que devoró tarjetas, un campo sin tregua y una última ronda que estuvo a punto de reescribir el guión. Al final, lo escribió Clark.

Y eso plantea una pregunta más amplia: ¿cuántos jugadores de su generación son capaces de ganar un major no desde la comodidad, sino desde el borde del precipicio? La respuesta, por ahora, apunta a muy pocos.

Tags: deportegolfPGA TourSam BurnsShinnecock HillsUS OpenWyndham Clark
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