En las elecciones de 2023, el PP de Alboraya pasó de tres a siete concejales, igualando al PSPV e instalándose a las puertas de la alcaldía. Desde entonces, el partido no ha dejado de preparar el terreno.
Superado el ecuador de la legislatura, el portavoz popular Modesto Martínez ha presentado un balance exhaustivo de 16 años de gobierno de PSPV y Compromís con un mensaje inequívoco: el PP no está en la oposición por vocación. «No venimos a estar en la oposición, sino a gobernar», afirmó. El horizonte es 2027.
Un salto electoral que cambió el tablero municipal
El resultado de 2023 no fue una victoria, pero sí una transformación. Pasar de tres a siete concejales situó al PP de Alboraya en una posición inédita: la misma representación que el PSPV, partido que gobierna el municipio desde hace 16 años. Esa igualdad aritmética modificó la psicología del grupo popular, que dejó de ser una minoría testimonial para convertirse, en la práctica, en un gobierno en espera.
Así lo interpreta Modesto Martínez. Arropado por la diputada autonómica Verónica Marcos, el portavoz dejó claro que su grupo no acepta el papel de oposición como destino, sino como tránsito. La presencia de Marcos no fue casual: subrayó que la estrategia municipal cuenta con respaldo institucional a nivel autonómico.
Más de 600 iniciativas: la oposición como demostración de capacidad
Tres años dan para mucho si se aprovechan con método. El PP contabiliza 30 mociones, 420 preguntas escritas y 182 preguntas en pleno durante el mandato, a las que se suman dos juntas extraordinarias de la empresa pública Egusa y una comisión específica sobre la piscina cubierta. Más de 600 iniciativas de fiscalización en total.
Martínez no presenta estas cifras como un simple recuento de actividad. Las enmarca como «acciones de gobierno»: una forma de demostrar, antes de llegar al poder, que el partido conoce el funcionamiento de la maquinaria municipal. Los ámbitos más trabajados abarcan urbanismo, seguridad, playas, deporte, cultura y asociaciones. Es, en esencia, un programa de gobierno disfrazado de oposición.
Transparencia y gestión económica: los flancos más criticados
La crítica más persistente del PP apunta a la opacidad. Martínez denuncia retrasos reiterados en la entrega de documentación solicitada por la oposición y cita como ejemplo la adjudicación del montaje de un escenario en el Parque de Madera a la empresa pública municipal, un proceso que, según el PP, se inició antes de formalizarse la encomienda.
El diagnóstico económico es severo. Martínez asegura haber rastreado los datos desde 2011: la recaudación del IBI urbano habría pasado de unos seis millones de euros a más de once millones en 2026, lo que supondría cerca de 60 millones adicionales recaudados en estos años que, a juicio del PP, no se han traducido en nuevas infraestructuras.
La empresa pública Egusa concentra otra parte del reproche. El PP la califica de gestión «nefasta» —pérdida de siete millones de euros de patrimonio, ausencia de plan de igualdad— y señala además la deuda del PAI de Port Saplaya, cuya gestión tardía habría generado 13 millones de euros extra en intereses según los cálculos del grupo popular.
Urbanismo, vivienda y seguridad: los ejes del programa en construcción
Para el PP, la falta de vivienda en Alboraya tiene un responsable claro: la paralización del Plan General. Martínez reclama que el gobierno impulse modificaciones para desbloquearlo. El futuro planeamiento, defiende, debe contemplar más suelo residencial, mejoras en el polígono industrial y mayor dotación de suelo público.
La seguridad es otro frente abierto. El portavoz denuncia que ha habido noches con una sola patrulla para atender los tres núcleos del municipio, y critica que iniciativas como el dron policial no hayan ofrecido los resultados prometidos. El crecimiento de los apartamentos turísticos y el deterioro de barrios como La Patacona completan un diagnóstico que el PP presenta como el coste acumulado de 16 años sin «plan de pueblo».
‘Cambio seguro’: un lema antes que un programa
El PP ya tiene eslogan para 2027: «Cambio seguro». Lo que todavía no tiene es un programa oficial, algo que Martínez reconoce sin disimulo. «El día que entremos a gobernar lo haremos con una hoja de ruta», afirmó, sin concretar aún su contenido. La diputada Marcos cerró el acto con un mensaje más directo: los gobiernos de izquierda comparten, a su juicio, «un denominador común: la suciedad, la opacidad en la gestión y la inseguridad ciudadana«.
Lo que viene ahora es la fase más delicada. Durante tres años, el PP ha construido un relato de alternativa acumulando críticas con método y proyectando imagen de capacidad gestora. Falta convertir ese relato en propuestas concretas. Las elecciones de 2027 determinarán si la estrategia funcionó, pero el partido ya ha decidido que no llegará a ellas improvisando.
