El domingo por la tarde, doce comarcas aragonesas ya estaban en alerta rojo plus cuando el fuego se declaró en Peñarroya de Tastavins, a apenas dos kilómetros de las primeras casas del municipio.
No era una sorpresa que el riesgo fuera máximo. Desde la mañana, las autoridades habían activado el aviso ante una combinación de altas temperaturas, baja humedad y viento que convertía cualquier chispa en una amenaza real. Lo que nadie esperaba era que las llamas prendieran precisamente allí, en pleno corazón del Matarraña.
Un fuego que no tardó en crecer
El incendio se declaró alrededor de las 15.00 horas del domingo. El foco apareció en una zona mayoritariamente de pinos, junto a la carretera A-2413, con varias masías y naves en los alrededores. La proximidad al núcleo urbano —apenas dos kilómetros— activó de inmediato las alarmas.
El fuego se mantuvo activo en terreno forestal y no llegó al casco urbano. Aun así, las autoridades cortaron la carretera A-1414 entre Fuentespalda y Monroyo sin fecha de reapertura, lo que complicó tanto los movimientos de los equipos de extinción como los desplazamientos de los residentes.
Fernando Camps, presidente de la comarca del Matarraña, no dejó lugar a dudas: «Un incendio gordo». Confirmó los primeros desalojos de masías y advirtió de que la situación exigía una respuesta de gran escala. En ese momento, nadie podía precisar cuántas hectáreas habían ardido ya.
Evacuaciones preventivas en cuatro municipios
El Gobierno de Aragón activó el sistema ES-Alert para los municipios de Ráfales, Fuentespalda, Peñarroya de Tastavins y Monroyo. El mensaje recomendaba a los vecinos permanecer en un lugar seguro, protegerse del humo y seguir las instrucciones de Protección Civil y las autoridades locales.
Las evacuaciones no tardaron en concretarse. El alcalde de Monroyo, Miguel Gascón, confirmó que el hotel Torre del Marqués fue desalojado y sus huéspedes trasladados a Fuentespalda. No era un establecimiento cualquiera: es un hotel de referencia en la comarca.
En Ráfales, el alcalde José Ramón Arrufat informó del desalojo de dos masías situadas en el camino rural que une ese municipio con Fuentespalda. Uno de los afectados se desplazó al pueblo; el otro optó por marcharse a su primera residencia, en Zaragoza. A esas evacuaciones se sumó el desalojo de las personas alojadas en un centro budista cercano al foco, coordinado junto a los equipos de Protección Civil sobre el terreno.
Un operativo de extinción de gran escala
La magnitud del incendio obligó a activar el plan Procinfo en situación operativa dos, nivel dos. El Gobierno de Aragón movilizó además la Unidad Militar de Emergencias y desplegó un Puesto de Mando Avanzado para coordinar todos los recursos.
Los medios fueron considerables. En el monte trabajaron un helicóptero de coordinación, tres brigadas helitransportadas con sus helicópteros procedentes de Peñalba, Alcorisa y Teruel, ocho brigadas terrestres, ocho autobombas, un vehículo de comunicaciones y una cuba de combustible.
El Ministerio para la Transición Ecológica sumó medios propios: un helicóptero semipesado desde Requena, un bombardero MZ-6C desde Plasencia del Monte, un avión FOCA, un anfibio y un avión de coordinación y observación desde Castellón. Los bomberos de la Diputación Provincial de Teruel también participaron. A petición del Gobierno aragonés, la Comunidad Valenciana movilizó dos medios aéreos adicionales, lo que refleja la dimensión real del incendio.
La alerta rojo plus: qué significa y qué prohíbe
Este domingo, doce comarcas aragonesas estaban bajo alerta rojo plus por riesgo extremo de incendios forestales. El Matarraña era una de ellas. La alerta se había activado por la previsión de altas temperaturas, baja humedad relativa y viento: las condiciones más peligrosas posibles.
Ese nivel de alerta implica restricciones muy concretas. Quedan prohibidos encender fuego en espacios abiertos, realizar quemas agrícolas o forestales, usar maquinaria que pueda generar chispas y emplear ahumadores en actividades apícolas. Las autorizaciones de uso del fuego quedan suspendidas de forma automática.
Las prohibiciones van más allá: también se vetan los espectáculos pirotécnicos, las pruebas deportivas en entorno forestal y el acceso de vehículos a motor a los montes, salvo excepciones tasadas. El incendio de Peñarroya de Tastavins se declaró con todas esas restricciones vigentes, lo que pone de relieve los límites de las medidas preventivas ante condiciones meteorológicas extremas.
Antecedente inmediato: el incendio de Cañizar del Olivar
El de Peñarroya de Tastavins no fue el único incendio que vivió Teruel ese fin de semana. A las 6.14 horas del mismo domingo quedó controlado otro fuego en Cañizar del Olivar, iniciado el sábado. Ese incendio calcinó cerca de 7 hectáreas y aún requería el trabajo de dos brigadas terrestres y dos autobombas para su extinción completa.
Dos incendios en la misma provincia en menos de 24 horas. Cada fuego controlado libera medios, pero también agota a las personas que los combaten, y la presión acumulada sobre los recursos de extinción en Aragón empieza a notarse.
El contexto de ola de calor y condiciones meteorológicas adversas convierte este episodio en una advertencia difícil de ignorar. En los próximos días, las autoridades deberán evaluar la extensión real de los daños en el Matarraña, el estado de los recursos desplegados y la evolución meteorológica. Si las temperaturas se mantienen altas y el viento no cede, la alerta rojo plus podría prolongarse —y con ella el riesgo de nuevos focos en una comarca que este domingo ya vivió lo que ocurre cuando las condiciones se alinean en la dirección equivocada.
