Noventa minutos en el Nou Sardenya y el marcador sin moverse. Europa y Manresa habían agotado el tiempo reglamentario sin encontrar el gol, y la tanda de penaltis iba a decidir quién se llevaba el Vila de Gràcia. En ese momento, un portero llegado desde el banquillo convirtió la tanda en un monólogo personal.
Un partido trabado que no encontró el gol
El Nou Sardenya fue escenario de un duelo equilibrado desde el primer minuto. Europa y Manresa se midieron con cautela, sin conceder espacios gratuitos, y el partido tardó en despertar. Las primeras aproximaciones resultaron tímidas: Flavio lo intentó por el lado local mientras Aleix probó suerte por el visitante, sin comprometer a ninguno de los dos porteros.
La primera ocasión clara llegó en el minuto 22. Khalid, del Europa, generó peligro real, pero Quim Borràs respondió con solvencia. Diez minutos después fue el Manresa quien estuvo cerca: Óscar Gómez recibió por la izquierda, dribló al portero y puso a prueba a la defensa local, que despejó a córner en el último momento.
El tramo final de la primera parte fue el más intenso. Bader obligó a lucirse al portero Lucas, y el rechace lo recogió Óscar Gómez, que estrelló el balón en el palo. El momento más cercano al gol en toda la primera mitad.
La segunda parte resultó más fría. Las llegadas escasearon y el ritmo bajó notablemente. Una volea de Pau Sala se marchó alta; una acción local fue neutralizada entre Pulido y Matheus. El marcador no se movió, y la decisión tuvo que esperar a los penaltis.
Pulido, el protagonista de la tanda
Cuando arrancó la tanda, Óscar Pulido ya estaba entre los palos. Había entrado como sustituto de Quim Borràs durante el partido, y fue él quien tuvo que afrontar el momento decisivo. Lo que hizo a continuación resulta difícil de ver en cualquier nivel: detuvo cuatro lanzamientos del Europa y entregó el título al Manresa.
Cuatro paradas en una tanda de penaltis es un número que cuesta alcanzar en cualquier categoría. En un torneo de pretemporada como el Vila de Gràcia, ese tipo de actuación tiene un peso añadido: es la oportunidad de un futbolista que parte desde el banquillo para demostrar que merece más protagonismo.
Pulido aprovechó esa oportunidad al máximo. Su actuación no fue solo un hecho estadístico, sino la historia de un suplente que respondió con una seguridad que sus compañeros titulares no pudieron sostener durante los noventa minutos. Ese es el tipo de momento que los entrenadores recuerdan cuando llega la hora de decidir la portería.
El resto de la jornada amistosa del domingo
La jornada del domingo dejó otros resultados de interés en el fútbol catalán de pretemporada. El Reus FC Reddis superó al Atlètic Lleida por 2-1 en un partido intenso. Alya Camara, ex del propio Lleida, abrió el marcador pasada la media hora. Jorge Bengoechea igualó tras el descanso, pero Ustrell resolvió el duelo en el minuto 88 con un cabezazo que se coló por la escuadra.
El Europa B no dio opción a la Damm. El filial graciense cerró el partido antes del minuto 25 con goles de Roger Coll y Nico Cochs, este último desde el punto de penalti. El control fue claro en la primera parte; los cambios de la segunda rebajaron la intensidad sin alterar el resultado.
El San Cristóbal se impuso al Rubí por 0-2 en el debut liguero de los locales en pretemporada. Marc Mujal anotó el primero con un tiro cruzado, y Paul Oulai cerró la cuenta en el minuto 49 tras superar al portero en un mano a mano. El Palamós y el Sabadell B firmaron un 2-2 con una parte para cada equipo: dominio arlequinado en la segunda mitad, pero empate final con el gol de Pau Ramos en el tramo final.
Juveniles y filiales: sensaciones para el inicio de temporada
En categorías inferiores, el Tona venció 1-0 al juvenil del Sabadell gracias a un gol de Chema Moreno en el minuto 25. Recuperó un balón en el área rival y definió con la zurda con claridad. Una acción sencilla que refleja el tipo de detalles que marcan la diferencia en el fútbol formativo.
El Girona juvenil superó al San Juan Atlético Montcada con un gol desde fuera del área de Aniss en el minuto 39. El conjunto visitante dio buena imagen pese a la derrota, con un equipo diferente en cada parte que mostró recursos y organización.
El Vic arrancó la pretemporada con un empate sin goles frente al juvenil del Barça. En la primera parte, el conjunto azulgrana tuvo más posesión, aunque el Vic supo defenderse con solidez. Un resultado que habla bien de la estructura defensiva visitante y que puede ser una señal relevante de cara a la temporada.
Las pretemporadas sirven precisamente para eso: detectar quién está listo, quién necesita tiempo y quién puede sorprender cuando llegue su momento. Pulido ya ha dado su respuesta. Ahora toca ver si esa actuación tiene continuidad cuando el fútbol deje de ser amistoso.
