El estadio Alfredo Di Stéfano hervía bajo el sol de Valdebebas cuando José Mourinho se acomodó en el banquillo, cuaderno en mano, para observar su primera prueba real al frente del Real Madrid. Frente al Leganés, con el marcador cerrándose en 4-1, el técnico portugués apenas levantó la voz. Sí tuvo un gesto para la prensa congregada en el calor: «¿Queréis agua? Con este calor…».
Ese detalle menor resume el tono con el que Mourinho ha aterrizado en un club inmerso en la transformación más profunda de los últimos años.
Un debut en silencio bajo el sol de Valdebebas
El partido frente al Leganés fue el segundo entrenamiento abierto a la prensa del Real Madrid, tras el disputado contra el Alcorcón. Mourinho sigue sin presentación oficial. Llegó, se sentó en el banquillo junto a su cuerpo técnico y abrió el cuaderno. Sin más ceremonias.
El gesto del agua no fue anecdótico: fue coherente con el tono discreto que el portugués ha mantenido desde su llegada. Nada de declaraciones grandilocuentes, nada de escenografía. Solo trabajo visible y un detalle humano para los periodistas que aguantaban el calor.
El marcador terminó 4-1. Valverde abrió la cuenta en el minuto 21, Gonzalo amplió ventaja, Mastantuono anotó en la segunda parte y Pulido añadió un autogol. El Leganés recortó con un tanto de Naím García. Resultado limpio para un partido de pretemporada, aunque con matices que el técnico no pasó por alto.
Güler y Gonzalo, la ‘doble G’ que ilusiona a Mourinho
El once que alineó Mourinho fue: Lunin; Trent, Asencio, Huijsen, Carreras; Valverde, Camavinga; Mastantuono, Güler, Ciria; y Gonzalo. Un esquema reconocible para quien conoce la trayectoria del entrenador portugués.
Los más destacados fueron Güler y Gonzalo, la llamada «doble G» blanca. El primer gol nació de una pared entre ambos: Güler habilitó a Valverde, recién reincorporado tras el Mundial, y el uruguayo batió al portero del Leganés. Tres toques que resumieron la idea de juego que Mourinho quiere construir.
Gonzalo, canterano con interés declarado del Fulham de Arbeloa, respondió al perfil de delantero puro que busca el entrenador. Encontró bien a Trent antes de marcar su propio gol, demostrando movilidad y criterio dentro del área. Su actuación fue un argumento sólido para quedarse.
Valverde será el primer capitán del equipo esta temporada. Recibió el abrazo de sus compañeros tras anotar, y llega con la motivación de pasar página tras una campaña marcada por tensiones internas y una sanción histórica compartida con Tchouaméni.
Los focos sobre Mastantuono y las sombras de Trent
No todo fue positivo. Mastantuono, señalado como posible salida en el mercado, vivió una primera parte complicada: gestos de desesperación, intentos sin recompensa, marcadores del Leganés que le negaron cualquier protagonismo. En la segunda parte se desquitó con un gol que, al menos, abre un interrogante sobre su futuro.
Trent Alexander-Arnold tampoco convenció. Por su banda llegó el único gol visitante: Naím García le dejó sentado antes de batir a Lunin para el 2-1. Con Dumfries recién llegado tras pasar el reconocimiento médico, la competencia en el lateral derecho se presenta intensa. El neerlandés observó el partido desde el palco, junto a Militao y Mendy.
Camavinga protagonizó el momento más comentado en redes sociales: un pase rocambolesco que impactó en un compañero y se viralizó. Es un jugador con cartel de transferible, y ese tipo de detalles no ayudan a cambiar la percepción.
El 4-2-3-1 de Mourinho y la revolución pendiente en el mercado
Mourinho se marchó satisfecho del Di Stéfano. La acumulación de minutos y la consolidación del 4-2-3-1 eran los objetivos del día, y ambos se cumplieron. Es el esquema que ha cultivado durante toda su carrera, el que ahora quiere llenar de nombres propios en Madrid.
Tras el fichaje de Diomande, el siguiente objetivo apunta a Rodri. La operación avanzará más despacio que las anteriores: el centrocampista viene de infiltrarse en la espalda, lo que añade incertidumbre al calendario. Antes de cerrar esas incorporaciones, el club necesita que salgan jugadores. Esa es, históricamente, la parte más difícil del mercado veraniego.
Endrick también entra en la ecuación. El club invirtió 72 millones en él, pero el delantero brasileño aún no ha logrado justificar esa cifra. Competirá con Gonzalo por un lugar en la plantilla, y el canterano lleva ventaja tras lo visto en Valdebebas.
El Real Madrid viaja pronto a Austria para continuar la pretemporada. Allí, con más rivales y más minutos, Mourinho seguirá tomando notas. La versión definitiva del equipo todavía está por escribirse.
