El Deportivo presentó esta semana su campaña de abonos para 2026-27, la del regreso a Primera División después de ocho años de ausencia. Los precios han subido en todas las gradas: el abono medio renovado sin descuentos ronda los 556 euros, casi 180 más que la temporada pasada. La respuesta de parte de la afición no se hizo esperar.
Pero entender por qué se llegó hasta aquí obliga a recorrer casi una década de descensos, pandemia y ascensos que fueron moldeando, campaña a campaña, la política de precios del club.
Precios congelados en la última etapa en Primera
Antes de cualquier bajada o subida, hubo estabilidad. Entre las temporadas 2013-14 y 2017-18, el Deportivo mantuvo los precios de sus abonos completamente congelados durante toda su etapa en Primera División, una política de continuidad que evitaba fricciones con una afición fiel y numerosa.
En el curso del descenso, el precio medio de renovación se situó en 334 euros, con un coste estimado de 18 euros por partido. Solo tres zonas —Tribuna, Preferencia Superior y Marathon Superior— superaban los 300 euros. El resto estaba por debajo, y los desempleados contaban además con un descuento del 30%, una condición que el club eliminaría años después.
El descenso y la apuesta por la fidelidad: bajadas en Segunda
El descenso de 2018 obligó al club a replantear su propuesta. Para 2018-19 se aplicó una reducción general del 5% en todas las gradas: el abono medio cayó a 329 euros y, con 21 partidos en Riazor, el coste por encuentro bajó a menos de 16 euros.
Un año después, en 2019-20, los precios se congelaron de nuevo. El club introdujo un incentivo: descuentos de 25 euros por cada nuevo abonado que trajera un socio. El objetivo era ampliar la base. La pandemia, sin embargo, alteró los planes. La afición no pudo acompañar al equipo en el tramo final de esa temporada, que acabó con otro descenso, esta vez a Segunda B.
Los años en el ‘barro’: pandemia y Primera RFEF
La temporada 2020-21 llegó con una incertidumbre sanitaria sin precedentes. El club lanzó la campaña «Eu molleime polo Dépor» y optó por una cuota inicial de solo 50 euros, a modo de reserva, con una segunda fase supeditada a la evolución de los aforos. La mayor parte del año se disputó con muy poco público en las gradas.
El regreso a la normalidad coincidió con el estreno en la Primera RFEF, en 2021-22, y trajo una bajada drástica: el abono medio pasó de 329 a 256 euros. Ir a Riazor costaba entonces 13,50 euros por partido. En 2022-23 los precios se congelaron y se abarataron los carnés infantiles. En 2023-24, temporada del ascenso a Segunda, el promedio subió levemente hasta los 264 euros, todavía por debajo de los 14 euros por encuentro. Riazor se convirtió en un factor determinante para impulsar al equipo hacia el fútbol profesional.
El regreso a Segunda y la primera subida real
El retorno a la categoría de plata en 2024-25 trajo la primera subida real en años. Los socios que habían permanecido desde el descenso a Segunda B pagaron una media de 334 euros, mientras quienes se incorporaron durante los años en Primera RFEF abonaron alrededor de 368 euros. Una diferencia que ponía en valor el compromiso sostenido en los momentos difíciles.
En 2025-26 los precios se homogeneizaron ligeramente al alza, hasta una media de 378 euros, unos 18 euros por partido. Se mantuvo el suplemento de 15 euros para seguir al Dépor Abanca en Liga F. La tendencia alcista ya era visible, aunque moderada. Lo que vendría después supondría un salto de otra magnitud.
El salto a Primera: subidas, polémicas y respuesta de la afición
La campaña 2026-27 representa el cambio más pronunciado de toda la serie. El abono medio renovado sin descuentos se sitúa en 556 euros, unos 29 euros por partido, con precios que oscilan entre los 320 euros en Pabellón Inferior y los 880 en Tribuna Superior. A eso se suman suplementos de 20 euros por el Dépor Abanca o el Fabril, o 35 si se contratan los dos juntos.
El club ha añadido condiciones específicas para los socios de Marathon Inferior, justificadas como medida para evitar sanciones de LaLiga tras la invasión de campo al final de la temporada pasada. Esa decisión ha generado un rechazo particular entre la afición más activa. La Federación de Peñas, los Riazor Blues y los Old Faces convocaron una asamblea informativa y estudian no renovar sus abonos, además de organizar una manifestación.
Un camino de ocho años que no tiene vuelta atrás
Recorrer esta evolución de precios revela algo más que una lista de cifras. Muestra cómo un club y su afición negocian, de forma implícita, el valor de pertenecer a un proyecto. Durante los años en el barro, el precio bajo era una manera de decir «os necesitamos». Ahora, el precio alto transmite otro mensaje.
La pregunta que queda en el aire no es solo si 556 euros son mucho o poco para ver a tu equipo en Primera. Es si el vínculo construido durante ocho años de sacrificio compartido resiste el primer gran examen de la nueva etapa. La respuesta llegará cuando cierre el plazo de renovación.
