Durante tres años, Riazor fue el símbolo de un proyecto que ascendió desde Primera RFEF hasta Primera División con las gradas siempre llenas. La afición del Deportivo de La Coruña nunca le falló al club, y el club lo reconoció.
Ahora esa misma afición convoca una manifestación y pide a sus socios que no renueven el carné. Algo ha cambiado entre el Deportivo y los Riazor Blues —los seguidores más fieles de Marathon Inferior— desde que llegó la Primera División.
Un ascenso que trajo nuevas reglas
El camino desde Primera RFEF hasta Primera División duró tres temporadas. Riazor se mantuvo siempre lleno, la afición funcionó como motor constante del proyecto y el club lo reconoció públicamente en más de una ocasión. Ese vínculo parecía sólido.
El ascenso a la máxima categoría llegó, sin embargo, con condiciones distintas. Los abonados de Marathon Inferior se encontraron ante una campaña de renovación diferente a la del resto del estadio: presentación de documentación personal para una identificación más estricta, renovación presencial obligatoria en la oficina de atención al deportivista y prohibición de ceder el carné a terceros. Esa última restricción no se aplica al resto de sectores.
Hay además una exigencia que ha concentrado buena parte del debate. El Deportivo reclama control sobre los mensajes, cánticos y material utilizado en Marathon Inferior durante los partidos. Es precisamente allí donde se ubican los Riazor Blues, el grupo de animación más identificado con la identidad popular del club.
La respuesta de las peñas: manifestación y boicot al carné
La reacción no tardó. La Federación de Peñas del Deportivo, los Riazor Blues y Old Faces convocaron una manifestación para el jueves, con salida desde la plaza de Pontevedra y recorrido por San Andrés hasta la sede de Abanca.
La protesta no es solo simbólica. Las peñas llaman a los socios a no renovar sus carnés como medida de presión frente a lo que consideran un trato desigual e injustificado. El argumento central es claro: los abonados de otras zonas pueden ceder su carné sin restricciones adicionales, los de Marathon Inferior no. Esa diferencia ha movilizado a la afición organizada.
La convocatoria ha recibido apoyo de diversas asociaciones vecinales de A Coruña. Lo que empezó como una disputa entre el club y sus peñas ha adquirido dimensión social en la ciudad.
Soriano pide unidad y confía en el diálogo
Fernando Soriano, Director de Fútbol del Deportivo, abordó el conflicto el martes en la sala de prensa de Abegondo. Sus palabras fueron conciliadoras, aunque sin compromisos concretos.
«La afición y el club pensarán y buscarán puntos de encuentro», afirmó. Insistió en que la unión es «fundamental» para seguir avanzando hacia los objetivos del proyecto deportivo. Reconoció también el papel de los seguidores en los éxitos recientes: «Los aficionados han sido fundamentales», dijo, y destacó que «nunca le han fallado» al equipo ni han mostrado reproches hacia los jugadores durante los noventa minutos.
Lo que Soriano no detalló es qué concesiones está dispuesto a hacer el club. La voluntad de diálogo queda expresada, pero los términos concretos siguen sin definirse.
El Ayuntamiento entra en escena: igualdad y sensibilidad social
El conflicto ha alcanzado el ámbito institucional. La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, confirmó que el Ayuntamiento se mantiene al margen, a pesar de que Riazor es una instalación de titularidad municipal. Aun así, no eludió posicionarse sobre el fondo de la cuestión.
«Los abonados son todos iguales, esa masa social hay que cuidarla y tratarla por igual», afirmó. Añadió que en la gestión de los cambios faltó «sensibilidad social», especialmente con las familias que ya afrontan la subida de precios de los carnés.
El BNG fue un paso más allá. El concejal David Soto presentó un ruego oral para el próximo pleno instando a la alcaldesa a defender la libertad de expresión de los socios de Marathon Inferior en la negociación del nuevo convenio entre el Ayuntamiento y el club. Según Soto, las condiciones impuestas «abren la puerta a limitar y restringir gravemente, y de manera ilegítima e injustificada, la libertad de expresión de los aficionados«.
Lo que empezó como una disputa interna acumula ya consecuencias políticas. Las próximas semanas determinarán si el club rectifica, negocia o mantiene su posición. Y si la afición de Marathon Inferior vuelve a llenar Riazor —o decide quedarse fuera.
