Durante la primera mitad de 2025, la Región de Murcia ha escalado hasta el primer puesto del ranking industrial español. Su Índice de Cifras de Negocios creció un 9,8% en términos acumulados, más del doble que la media nacional, situada en el 4,2%, según el Instituto Nacional de Estadística.
No es un repunte puntual. En términos interanuales, el avance llega al 14,6%, superando en 5,4 puntos a la media del país. Algo está cambiando en la industria murciana, y los datos apuntan a que ese cambio lleva tiempo fraguándose.
Un indicador que deja a Murcia en lo más alto
Los números son claros. La Región de Murcia creció un 9,8% en el Índice de Cifras de Negocios en la Industria (ICN) durante el primer semestre de 2025, una décima por encima de Andalucía y más del doble que la media nacional. En términos interanuales, el avance alcanza el 14,6%, superando en 5,4 puntos la media del conjunto del país, que se situó en el 9,2%.
Esa posición convierte a Murcia en la comunidad uniprovincial con el ICN más alto de España. Solo Andalucía la supera en el conjunto nacional. No es un dato menor: compite con regiones de mayor peso demográfico e industrial, y las deja atrás.
Qué mide el ICN y por qué importa
El ICN no mide empleos ni exportaciones. Mide la evolución de la facturación y la demanda de las empresas industriales en España, excluyendo la construcción. Es, en términos sencillos, un termómetro de la salud financiera a corto plazo del sector, y su lectura puede anticipar cambios en la economía general antes de que otros indicadores los reflejen.
Los datos los publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que les otorga respaldo metodológico y comparabilidad entre territorios. Cuando una región lidera este índice de forma sostenida, no es casualidad. Hay factores estructurales detrás.
El motor está en Escombreras
En el caso de Murcia, ese factor tiene nombre y lugar. El crecimiento del ICN está estrechamente vinculado al negocio energético y al refino de petróleo concentrado en el Valle de Escombreras, en Cartagena, cuyas industrias tienen un papel determinante en las estadísticas del primer semestre.
Repsol y Enagás son las dos grandes empresas que traccionan este enclave. Su actividad no solo eleva la facturación regional: arrastra también otros indicadores. El Índice de Precios Industriales de la región creció un 11,8% en junio, cinco puntos por encima de la media nacional, según destacó el consejero de Industria, Juan María Vázquez. El peso de Escombreras en la economía murciana es, a la vez, su mayor fortaleza y su principal punto de dependencia.
Un plan industrial para sostener el impulso
Los buenos datos del primer semestre no han llegado sin una estrategia detrás. El Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 entró en vigor a principios de este año con una vigencia de una década, y su objetivo es transformar el modelo productivo regional desde varios frentes simultáneos.
El plan contempla una inversión pública superior a 1.700 millones de euros y busca movilizar cerca de 16.600 millones en capital privado. Entre sus metas figuran alcanzar los 100.000 puestos industriales cualificados, modernizar los polígonos existentes e impulsar la autonomía energética. La digitalización y la descarbonización de los procesos productivos son ejes centrales, al igual que la atracción de inversiones estratégicas con alto valor añadido. El consejero Vázquez lo definió como «el instrumento vertebrador clave» para reforzar la competitividad y la resiliencia del tejido productivo murciano.
Los retos que quedan por delante
El liderazgo en el ICN no resuelve los problemas estructurales que la industria murciana arrastra. La escasez de suelo industrial sigue siendo uno de los principales frenos: sin espacio físico disponible, la atracción de nuevas empresas tiene un techo visible.
El coste energético encarece la actividad productiva y reduce la competitividad frente a otras regiones o países con tarifas más bajas. La formación de mano de obra cualificada es, además, una demanda urgente que las grandes industrias llevan tiempo trasladando a la administración.
Y hay una pregunta de fondo que los próximos años deberán responder: ¿puede Murcia diversificar su industria más allá del sector energético y del refino? El Valle de Escombreras ha sido el motor del crecimiento reciente, pero un modelo que depende de un solo polo es frágil ante cambios de precio, regulación o demanda global. La solidez del liderazgo murciano se medirá, en buena parte, por su capacidad para construir una base industrial más amplia y variada.
