Aparcar el coche, conectarlo a un cargador y tomar el tren. Lo que hace unos años parecía una comodidad futurista empieza a ser una rutina posible en cada vez más estaciones españolas.
Las estaciones de la red de Adif llevan tiempo dejando de ser simples puntos de paso. Ahora también funcionan como infraestructuras de movilidad sostenible. Ese proceso acaba de dar un nuevo paso: el gestor ferroviario ha activado una nueva tanda de plazas de recarga para vehículos eléctricos en sus aparcamientos.
Una segunda fase que amplía el mapa eléctrico ferroviario
La segunda fase del despliegue ya es una realidad. Adif y Adif Alta Velocidad han puesto en servicio 96 nuevas plazas electrificadas distribuidas en nueve estaciones, completando un nuevo tramo de un proyecto que avanza de forma sostenida.
Las estaciones incorporadas en esta fase son Algeciras, Cuenca Fernando Zóbel, León, Medina del Campo, Segovia-Guiomar, Teruel, Villena, Xàtiva y Zamora. Una selección geográficamente diversa que lleva la cobertura mucho más allá de los grandes núcleos urbanos.
Estas 96 plazas se suman a las 254 que ya estaban operativas desde julio en 21 estaciones. El resultado acumulado habla por sí solo: 350 puntos de recarga activos en 30 estaciones de viajeros de la red Adif.
Cómo funciona el servicio y quién puede usarlo
No hace falta ser viajero de tren para usar los cargadores. Los puntos de recarga están abiertos al público en general, incluidos quienes utilizan los aparcamientos de las estaciones de forma habitual, sin necesidad de tomar ningún servicio ferroviario.
El pago es sencillo. Puede realizarse a través de Waylet, la aplicación de pago y fidelización de Repsol, o directamente con tarjeta bancaria mediante el TPV integrado en cada equipo. No se requiere suscripción previa de ningún tipo.
La infraestructura no es uniforme: cada instalación incluye distintas tipologías de cargadores, adaptadas a las características y la capacidad de cada aparcamiento. Eso permite ajustar la oferta a la demanda real de cada estación, en lugar de aplicar una solución única para todos los casos.
Un proyecto de 900 puntos que se desplegará hasta 2027
Lo que ya existe es solo una parte del plan. La iniciativa estratégica de Adif contempla la instalación de unos 900 puntos de recarga en más de 60 estaciones, con las fases pendientes activándose de forma progresiva a lo largo de 2026 y 2027.
El alcance económico es considerable. La inversión total supera los 18,2 millones de euros y cubre el diseño, el suministro de equipos, la construcción de las instalaciones y su operación y mantenimiento durante dos años. No se trata de una actuación puntual.
Esa escala sitúa a Adif entre los operadores de infraestructura pública con mayor presencia en la red de recarga eléctrica vinculada al transporte ferroviario en España.
El programa Ecomilla y la apuesta por la primera y última milla sin emisiones
Detrás de los cargadores hay una estrategia más amplia. La iniciativa forma parte del programa Ecomilla, impulsado por Adif para promover la movilidad de cero emisiones en los trayectos de acceso a las estaciones —los llamados desplazamientos de primera y última milla—, y se integra en el Plan de Lucha contra el Cambio Climático de Adif 2018-2030, que fija objetivos concretos de descarbonización.
El proyecto también contribuye a cuatro Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: energía limpia y asequible (ODS 7), industria e infraestructura (ODS 9), ciudades sostenibles (ODS 11) y acción climática (ODS 13). La alineación con estos marcos internacionales refuerza la coherencia del enfoque adoptado.
Fondos europeos como palanca del cambio
El despliegue no se financia solo con recursos nacionales. El proyecto cuenta con el respaldo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea a través de los fondos NextGenerationEU, una palanca que ha resultado determinante para acelerar el ritmo de instalación.
Elegir las estaciones ferroviarias como escenario prioritario responde a una tendencia consolidada en Europa, donde llevan años vinculando la recarga eléctrica con el transporte público y convirtiendo los nodos de movilidad en puntos de conexión entre distintos modos de desplazamiento sostenible.
Con las fases restantes pendientes de ejecutarse en los próximos dos años, la pregunta ya no es si las estaciones españolas se convertirán en nodos de movilidad eléctrica. La pregunta es cuántas lo harán, y a qué ritmo. La hoja de ruta existe, la financiación está comprometida y los primeros 350 puntos ya funcionan. El siguiente tramo empieza ahora.
