El SoFi Stadium de Inglewood fue escenario, este viernes por la noche, de la primera ceremonia inaugural del Mundial 2026 en suelo estadounidense. Katy Perry encendió las gradas antes de que la pelota echara a rodar, y varios jugadores de la USMNT escucharon su himno al borde del llanto.
En los banquillos, un duelo con acento santafesino: Mauricio Pochettino y Gustavo Alfaro, criados a apenas 300 kilómetros de distancia en Argentina, con filosofías opuestas. Lo que ocurrió después difícilmente lo habrá imaginado ninguno de los dos.
Un debut que prometía historia
Este viernes, el SoFi Stadium de Inglewood no era solo un estadio. Era el escenario elegido para que Estados Unidos debutara en su propio Mundial, ante Paraguay, en el Grupo D. La ceremonia inaugural reunió a Katy Perry, LISA, Future y Tyla en un espectáculo de pop que llevó el ambiente al límite antes del pitido inicial.
Cuando sonó el himno nacional, las cámaras captaron algo difícil de fingir: varios jugadores de la USMNT estaban al borde del llanto. El peso del momento era real.
El contraste en los banquillos era evidente. Pochettino apostaba por un fútbol vertical y ofensivo, mientras que Alfaro había construido a Paraguay sobre la resistencia y el contragolpe. Dos argentinos de Santa Fe con ideas opuestas. Solo uno saldría con razón.
Pulisic desata el caos desde el primer minuto
Estados Unidos no esperó. La presión alta fue constante desde el inicio y Paraguay no encontraba salida. En el minuto cuatro, una jugada elaborada entre McKennie y Pulisic terminó con Bobadilla marcando en propia puerta al intentar despejar el pase de la muerte de McKennie.
Pulisic fue el alma de todo: regates, desmarques, participación directa en el primer gol. Le sacaron una amarilla a Cáceres tras un caño que dejó al defensa paraguayo sin respuesta. Nadie en el campo podía seguirle el ritmo. En los primeros veinte minutos, Paraguay apenas pisó campo contrario.
Balogun sella el partido antes del descanso
El segundo gol llegó con calidad técnica. Pulisic arrancó por la izquierda, se coló entre defensas y dejó el pase atrás. Balogun cruzó el balón con precisión, sin opción para el portero Gill. Era el 2-0 y el partido estaba prácticamente resuelto.
Balogun estuvo cerca del tercero antes del descanso: McKennie asistió desde la derecha, el delantero del Mónaco disparó, pero Gill respondió con una buena intervención. La diferencia pudo haber sido mayor. El momento más singular llegó en el minuto 53, cuando el VAR corrigió una jugada de falta y retiró la amarilla que le habían mostrado a Ream. El infractor real había sido Almirón, que simuló la caída. Una rareza arbitral que generó confusión en el estadio. La primera parte había sido, en palabras del propio relato del partido, «impoluta».
Paraguay recorta, pero EE.UU. cierra con autoridad
Pulisic no salió en la segunda parte. Los medios estadounidenses descartaron lesión y apuntaron a una decisión preventiva de Pochettino para darle descanso a su capitán, con Berhalter entrando en su lugar.
Paraguay salió con otra actitud tras el descanso. En el minuto 73, Mauricio recibió un balón largo, peleó la posición y cruzó el disparo para recortar a 3-1. El estadio acusó el gol, aunque el partido no cambió de dueño. Weah y Pepi aportaron dinamismo desde el banquillo; Pepi tuvo el cuarto en sus botas, pero disparó alto en una posición muy clara.
El gol llegó de todas formas. En el tiempo añadido, Gio Reyna recibió el balón, detectó la falta de intensidad defensiva de Paraguay y clavó un golazo de exterior. El 4-1 definitivo. Pochettino celebró desde la banda.
Qué significa este resultado para el Grupo D
Con esta victoria, Estados Unidos lidera el Grupo D con tres puntos y una diferencia de goles que envía un mensaje claro al resto del torneo. Turquía y Australia completan un grupo considerado uno de los más abiertos del Mundial 2026, donde las cuatro selecciones aspiran a clasificarse.
La profundidad del banquillo quedó demostrada: Reyna, Pepi y Weah entraron y aportaron. No hay un solo equipo titular; hay un bloque con recursos.
Pochettino ha consolidado un esquema ofensivo que funcionó con autoridad desde el primer minuto. El siguiente partido dirá si este debut fue un punto de partida real o simplemente el mejor día. Por ahora, la USMNT tiene razones de sobra para creer.
