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Fruta real, sodio y sin artificios: la nueva generación de geles energéticos que está cambiando la nutrición deportiva de resistencia

by Dirección
19 de junio de 2026
in Deportes
Corredor sujetando un gel energético natural en trail, rodeado de bosque de pinos con luz dorada de amanecer

La nueva generación de geles energéticos apuesta por fruta real, sodio y formulaciones limpias para transformar la nutrición en deportes de resistencia.

Durante décadas, los geles energéticos para corredores, ciclistas y triatletas han seguido una misma lógica: listas largas de ingredientes difíciles de pronunciar, aromas artificiales y fórmulas pensadas más para el lineal que para el deportista. El mercado funcionaba así, y pocos lo cuestionaban.

Pero algo está cambiando. Cada vez más atletas y especialistas en nutrición deportiva buscan productos más transparentes, con menos ingredientes y un respaldo científico real. Quienes llevan años en ambos lados —como deportistas y como profesionales— empiezan a detectar una brecha que el mercado tradicional no ha sabido cerrar.

Un mercado dominado durante décadas por fórmulas industriales

Durante años, los geles energéticos se diseñaron siguiendo una lógica industrial: maximizar la vida útil del producto, estandarizar sabores y reducir costes de producción. El resultado fueron etiquetas con conservantes, aromas artificiales y aditivos que pocos consumidores sabían interpretar.

Los deportistas de resistencia los adoptaron sin demasiadas preguntas. Corredores de maratón, ciclistas de fondo y triatletas los integraron en sus estrategias de carrera porque funcionaban —al menos en términos de aporte calórico— y porque no existía una alternativa clara.

Lo que ha cambiado es el perfil del deportista. Quien hoy entrena para una maratón o un ironman también lee etiquetas, sigue a nutricionistas en redes y cuestiona lo que pone en su cuerpo. Esa mayor conciencia nutricional ha generado una demanda que el mercado tradicional no había anticipado.

Lo que dice la ciencia sobre los carbohidratos durante el ejercicio

La fisiología del esfuerzo prolongado es clara: el cuerpo necesita carbohidratos de rápida disponibilidad para mantener el rendimiento y retrasar la fatiga. La evidencia científica actual recomienda consumir entre 60 y 90 gramos de carbohidratos por hora en actividades de larga duración.

El matiz está en cómo se combinan esos carbohidratos. Diversos estudios han demostrado que mezclar maltodextrina o glucosa con fructosa en un ratio de 1:0,8 optimiza la absorción intestinal, ya que ambos compuestos utilizan transportadores diferentes en el intestino delgado. Eso permite procesar mayor cantidad sin saturar el sistema digestivo.

Esta proporción no es un detalle menor. Permite alcanzar tasas de oxidación de carbohidratos superiores a las obtenidas con glucosa sola y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de molestias gastrointestinales. Para un atleta en el kilómetro 30 de una maratón, esa diferencia puede ser determinante.

El sodio, el ingrediente que muchos geles tradicionales ignoraban

Durante mucho tiempo, los geles energéticos se centraron casi exclusivamente en los carbohidratos. La reposición de electrolitos quedaba relegada a las bebidas isotónicas, bajo la suposición de que el deportista siempre tendría acceso a ellas durante el esfuerzo.

Ese planteamiento ignoraba el papel del sodio. Este mineral es esencial no solo para mantener el equilibrio hídrico, sino también para facilitar la absorción de nutrientes durante el ejercicio prolongado. Sin sodio suficiente, la hidratación se ve comprometida aunque se beba agua con regularidad.

Las formulaciones más recientes han corregido ese vacío. Productos como los de Fanté incorporan entre 175 y 350 miligramos de sodio por unidad, una cantidad alineada con las recomendaciones habituales para esfuerzos de resistencia. Luis Martínez, nutricionista deportivo y cofundador de la marca, señala que precisamente esa ausencia en los productos convencionales fue lo que motivó el desarrollo de una alternativa más completa. «A los productos de nutrición deportiva les faltaba algo. Los sabores no eran buenos y no tenían sodio», recuerda.

Fruta de proximidad como base: una filosofía de ingrediente mínimo

El otro eje diferenciador de esta nueva generación de geles es el origen de los ingredientes. En lugar de aromas artificiales, se utilizan zumos reales de naranja, limón o frambuesa para aportar sabor, lo que se traduce en un perfil organoléptico más reconocible y una etiqueta considerablemente más corta.

En el caso de Fanté, la apuesta va más allá del ingrediente natural: los cítricos proceden de la Comunidad Valenciana y el producto se fabrica en su sede de Palmera, Valencia. Esta filosofía de kilómetro cero conecta el rendimiento deportivo con la sostenibilidad local, algo que resuena entre un perfil de consumidor cada vez más exigente.

La formulación minimalista no es solo una decisión estética. Reducir los aditivos innecesarios disminuye la carga de compuestos que el sistema digestivo debe procesar durante el esfuerzo, lo que se traduce, según Martínez, en una mejor tolerancia digestiva incluso en condiciones de alta exigencia.

Otras alternativas en el mercado: distintas apuestas, un mismo principio

Fanté no es la única marca que ha apostado por fórmulas más limpias. Maurten utiliza tecnología de hidrogel para mejorar el transporte intestinal de carbohidratos, con una proporción fructosa-glucosa de 0,8:1 y sin sabores añadidos. HSN y 226ERS trabajan con ratios similares y priorizan la absorción eficiente junto con la tolerancia digestiva. Science in Sport, por su parte, ofrece geles isotónicos pensados para consumirse sin agua.

La tendencia común es clara: simplificar los ingredientes, priorizar la tolerancia digestiva y no sacrificar el aporte energético. Cada marca llega a ese punto desde una tecnología o filosofía diferente, pero el principio de fondo es el mismo.

Estos productos no sustituyen una alimentación equilibrada. Son herramientas que complementan la estrategia nutricional del deportista antes, durante y después del esfuerzo —nada más, pero tampoco nada menos.

A medida que la investigación en nutrición deportiva avance y los deportistas de base se vuelvan más exigentes con lo que consumen, el mercado tendrá que seguir adaptándose. La pregunta ya no es si los geles naturales tienen cabida. La pregunta es cuánto espacio van a ocupar.

Tags: atletascarbohidratosgeles energéticosnutrición deportivasaludsodiosostenibilidad
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