viernes, julio 17, 2026
Vega Media Press
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo
No Result
View All Result
Vega Media Press
Home Turismo

Viajar sin negociar con nadie: cada vez más personas eligen el viaje en solitario aunque tengan pareja o amigos disponibles

by David Pérez
17 de julio de 2026
in Turismo
Mujer de cuarenta años con mochila contempla sola una calle empedrada europea al atardecer, irradiando calma y libertad

Viajar en solitario es una elección cada vez más común, incluso entre quienes tienen pareja o amigos disponibles. La soledad elegida tiene su propio encanto.

Cuando alguien anuncia que va a viajar solo, las preguntas llegan casi antes de que termine la frase: ¿Y tu pareja? ¿No le importa? ¿Ha pasado algo? Da igual que el destino sea Bali o un tramo del Camino de Santiago.

Pero los datos apuntan en otra dirección. Las búsquedas de viajes en solitario han crecido un 30% y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compañía. Y cada vez con más frecuencia, esas personas no viajan solas porque no tengan a nadie: viajan solas aunque tengan pareja, amigos o familia dispuestos a acompañarles.

Un perfil que ya no es la excepción

Helea tiene 45 años, pareja y un círculo de amigos activo. Aun así, viaja sola al menos una vez al año. «El tiempo sola me recarga. Viajar así me ayuda a relacionarme de otra manera, a estar con más pausa en los sitios», explica. Beatriz, de 33, llegó al viaje en solitario casi por accidente: compró un billete para visitar a una amiga en Bruselas, la amiga no fue, y ella sí. Desde entonces alterna ese modo de viajar con escapadas en grupo o en pareja.

Ninguna de las dos está pasando por una crisis. Ese es precisamente el punto.

El informe Trend or Hype del equipo One Strategy de Publicis Groupe España registra un crecimiento del 30% en las búsquedas de viajes en solitario. Incluso los restaurantes acusan el cambio: las reservas de mesa para uno han aumentado de forma visible. El solo trip ha dejado de ser el recurso de quien no tiene a nadie. Es, cada vez más, una elección deliberada de quien tiene opciones y decide no usarlas.

Qué ocurre en la mente cuando se viaja sin compañía

La psicóloga Laura Ibarburu describe lo que sucede internamente cuando uno viaja sin nadie al lado. Lo llama «silencio relacional»: un espacio de descompresión donde es posible reencontrarse con las propias necesidades y ritmos naturales, sin negociar ni complacer. No es aislamiento. Es pausa.

A eso se suma algo más concreto: la autoeficacia. Resolver un problema en un entorno desconocido, sin red de seguridad, eleva la percepción de las propias capacidades. Cada imprevisto superado en solitario refuerza la confianza en uno mismo de una manera que el entorno habitual raramente ofrece.

Ibarburu advierte sobre un error frecuente: interpretar la búsqueda de espacio individual como huida o falta de afecto. No se trata de alejarse de otros, sino de conectar con partes de la propia identidad que el día a día no deja explorar. La psicoterapeuta Esther Perel sostiene algo en la misma línea: el deseo necesita distancia. Sin espacio para extrañar, la curiosidad dentro de una relación se apaga.

Un cambio social más profundo que una moda

La socióloga Raquel Huete, catedrática en la Universidad de Alicante, sitúa este fenómeno dentro de algo mayor: un proceso amplio de individualización que está transformando tanto el ocio como las relaciones. No es un capricho generacional. Es una reconfiguración de fondo.

Los algoritmos hipersegmentados tienen parte de responsabilidad. Cuando cada persona recibe recomendaciones tan ajustadas a sus gustos, encajar preferencias en grupo se vuelve más difícil. Lo que antes era una negociación razonable ahora puede sentirse como una renuncia.

Huete señala también el cambio en las dinámicas dentro de parejas, familias y amistades. Cada vez más personas se niegan a posponer un viaje porque su entorno no puede o no quiere acompañarlas. El informe Trend or Hype lo formula con claridad: no se habla de individualismo, sino de individualidad. Elegir lo que uno realmente quiere, aunque implique salirse del grupo, es cada vez más aceptado y menos necesitado de justificación.

Los miedos que todavía frenan: prejuicios y desigualdad de género

No todo el mundo da el paso con facilidad. La psicóloga Lucía Camín, fundadora del centro Alcea, identifica tres miedos principales: el miedo a la seguridad personal, el miedo a la soledad y el miedo al qué dirán. Los tres son reales. Y no pesan igual en todos.

Las mujeres enfrentan obstáculos adicionales: mayor exposición a agresiones, acoso e inseguridad según el destino, y encima un juicio social más severo. Camín señala que esa autopercepción de vulnerabilidad, interiorizada desde la infancia, puede traducirse en mayor hipervigilancia durante el viaje.

El imaginario cultural tampoco ayuda. Cuando una mujer viaja sola, la referencia colectiva suele ser Come, reza, ama: alguien que huye de algo o se recupera de algo. Para los hombres, la misma situación se lee como aventura o disfrute sin mayor explicación. Quienes ya viajan solos describen una realidad muy distinta a esos estereotipos: ni audacia extrema ni soledad patológica. Solo una forma de moverse por el mundo que les funciona.

El «tercer espacio»: viajar sin etiquetas

El informe Trend or Hype introduce un concepto útil: el «tercer espacio». Un lugar de baja exigencia donde uno deja de ser el empleado, la pareja o el padre de alguien. Solo uno mismo, sin roles que sostener.

Desde el enfoque sistémico, esto no es un lujo egoísta. Una persona más plena y autorregulada aporta más a sus relaciones, no menos. El viaje en solitario no compite con la pareja, la familia o los amigos.

Quizás la pregunta no sea por qué alguien elige viajar solo teniendo compañía disponible. La más interesante es qué dice eso sobre cómo estamos aprendiendo a estar con nosotros mismos, y si esa capacidad no es, en última instancia, lo que hace posible estar bien con los demás.

Tags: bienestarindividualidadpsicología del viajetendencias de viajeviaje en solitario
Previous Post

El atún de almadraba que conquistó Barbate lleva medio siglo de cocina a un palacete del Barrio de Salamanca

Next Post

Flotas corporativas europeas reducen emisiones un 25%: la descarbonización avanza, pero no para todos los sectores por igual

Categorías

  • Actualidad
  • Deportes
  • Economía
  • Gastronomía
  • Historia
  • Movilidad
  • Sin categoría
  • Turismo

Archivos

  • julio 2026
  • junio 2026
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • Política de privacidad
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Política de Cookies

© 2025 Vega Media Press

No Result
View All Result
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo

© 2025 Vega Media Press