España está a punto de cerrar el capítulo más ambicioso de inversión pública de su historia reciente. Con el plazo europeo fijado para finales de septiembre, el Gobierno debe solicitar el último y más voluminoso desembolso del plan Next Generation EU antes de que se cierre definitivamente la ventana.
El recorrido hasta aquí no tiene precedentes: seis pagos recibidos, 338 hitos cumplidos y 1,5 millones de beneficiarios. Aún quedan más de 25.000 millones de euros por reclamar.
Un programa nacido de la crisis más profunda desde 2008
La pandemia golpeó a España con una dureza particular. El peso del turismo y otros sectores dependientes de la movilidad hizo que el PIB cayera más de un 10% en 2020, una contracción sin parangón en la historia económica reciente del país.
La respuesta europea fue igualmente singular. En julio de 2020, el Consejo Europeo acordó el fondo Next Generation EU, dotado inicialmente con 750.000 millones de euros, para financiar la recuperación de los Estados miembro y modernizar sus economías frente a los retos de la digitalización y la transición verde.
A España le correspondió una asignación inicial de 160.000 millones: aproximadamente 80.000 en transferencias directas y otros 80.000 en préstamos. El plan se articuló en torno a cuatro ejes: una España más verde, más digital, más cohesionada territorialmente y más igualitaria.
Seis desembolsos, 338 hitos y 78.000 millones recibidos
Desde 2021, el plan ha avanzado de forma progresiva y verificable. España ha recibido ya 78.000 millones de euros en seis pagos sucesivos —equivalentes al 76,5% de los 102.000 millones asignados— tras cumplir 338 hitos y objetivos validados por la Comisión Europea.
El sexto desembolso, recibido en agosto de 2025, sumó 6.234 millones tras acreditar 73 nuevos hitos. Dos de cada tres euros del plan se han destinado a la transición verde y digital.
El alcance humano del programa es también significativo. Los beneficiarios directos ascienden a 1,5 millones, de los cuales el 68% son pymes y microempresas. Solo el programa Kit Digital ha llegado a más de 921.000 autónomos y pequeñas empresas en el 90% de los municipios españoles.
El séptimo desembolso: la carrera contra el reloj de septiembre
El tramo final es el más exigente. El séptimo y último pago incluye 21.462 millones en transferencias y 4.400 millones en préstamos, condicionados al cumplimiento de 148 hitos y objetivos, y la solicitud debe presentarse antes del 30 de septiembre de 2025.
Para facilitar ese proceso, tres hitos del sexto desembolso serán reformulados mediante una adenda técnica, con el objetivo de dotarlos de mayor claridad antes de incorporarlos al tramo final.
Si la Comisión Europea aprueba la solicitud, España habrá recibido más de 100.000 millones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia antes de que concluya 2026. Un resultado que, hace cinco años, habría resultado difícil de imaginar.
Reformas estructurales y resultados económicos: el balance del plan
El plan no se limitó a distribuir fondos. Incorporó una agenda de reformas estructurales que en algunos casos generó controversia política intensa. La reforma laboral y la de pensiones fueron las más complicadas de sacar adelante, aunque ambas se aprobaron dentro del marco del programa.
Los resultados en formación y tejido empresarial son concretos: se crearon 400.000 nuevas plazas de Formación Profesional, y el ritmo de creación bruta de empresas creció un 50%, hasta 13.000 al mes, impulsado por la Ley Crea y Crece.
El impacto macroeconómico no es menor. España fue, por segundo año consecutivo, la economía desarrollada con mayor crecimiento en 2025, aportando el 40% del crecimiento de la eurozona. Las estimaciones del Gobierno apuntan a que el impacto acumulado del plan podría alcanzar tres puntos adicionales de PIB hacia 2030.
El fondo soberano ‘España Crece’: el relevo tras Next Generation
Antes de que se cierre el último capítulo de Next Generation EU, ya está en marcha el siguiente. El fondo soberano España Crece, gestionado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), tiene como objetivo movilizar 120.000 millones en sectores como vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, reindustrialización e infraestructuras.
Su base de partida serán 10.500 millones procedentes del propio plan de recuperación europeo. A partir de ahí, el ICO coinvertirá con el sector privado mediante préstamos, avales e instrumentos de capital. Se estima que esa base permitirá movilizar hasta 60.000 millones de forma directa y que, sumando la capacidad del sistema bancario, la inyección total podría alcanzar los 120.000 millones previstos.
España no espera al cierre del ciclo europeo para preparar el siguiente. Lo que comenzó como respuesta de emergencia a una pandemia se transforma, gradualmente, en una estrategia de inversión a largo plazo con ambición propia.
